domingo, 20 de abril de 2014

RESEÑA DE "CIRCO MÁXIMO" DE SANTIAGO POSTEGUILLO.



Tras habernos adentrado, con el anterior volumen, en la arena misma del Anfiteatro Flavio para sentir muy cerca el sudor, el miedo y la sangre de los gladiadores, ahora toca experimentar la tensión y el peligro de las carreras de cuadrigas. Posteguillo nos conduce hasta las gradas de ese Circo Máximo donde tendrán lugar las más trepidantes competiciones entre aurigas. Alternando la visión de los espectadores desde el mismísimo palco imperial, con la perspectiva más vertiginosa de los corredores, ya en la propia pista, el autor nos muestra de forma sublime cómo debió ser aquello. Seremos, por tanto, espectadores privilegiados de tan emocionantes carreras, teniendo presente además la terrible carga a la que estaban sujetos esos temerosos aurigas en la arena del circo. Y debo decir que las escenas están narradas de una manera muy dinámica y amena. Posteguillo nos explica de forma clara y minuciosa cómo eran tales competiciones. Y lo va aderezando con sencillos pero esclarecedores esquemas, para que en ningún momento perdamos la pista de cada uno de los participantes. Esta primera parte de la novela nos acerca una de las facetas de aquella Roma imperial y, para mi gusto, resulta de lo más interesante y entretenida. No exento todo ello, ni mucho menos, de una gran carga de tensión emocional. Habrá momentos en los que el lector sentirá en sus carnes el peligro, el miedo, la euforia e incluso el dolor de esa arriesgada profesión del auriga.
 Al mismo tiempo, iremos conociendo esa misteriosa conspiración que alguien está urdiendo desde las sombras para ensuciar el nombre de ciertos personajes, con el fin de alcanzar oscuros propósitos. Y como todo ello está ligado firmemente, también nos adentraremos en la vida de las jóvenes Vestales de Roma. Se verán implicados en esa trama uno de los más prestigiosos senadores y abogados de la época, un tal Plinio el Joven, toda la casta sacerdotal, algunos seres corruptos y el mismísimo emperador Trajano. Ello nos conducirá más tarde a una serie de juicios apasionantes donde la emoción nunca estará ausente.
 Y como no podía ser de otra manera, también acudiremos hasta una de las fronteras más peligrosas del imperio. Allí palpita muy viva la llama de la guerra, que amenaza de manera constante la paz  y convierte esa franja del Danubio en una tierra peligrosa tras la que acecha la sombra inmensa de otra poderosa civilización. Esa paz frágil, sustentada mediante los quebradizos acuerdos del pasado, no tardará en tensionarse demasiado. Así muy pronto tendremos ocasión de presenciar batallas entre legionarios y guerreros dacios, sármatas y roxolanos. Los constantes escarceos  bélicos de los dacios y otras tribus aliadas en dominios romanos son algo que incomoda sobremanera al actual emperador romano. Además, éste no soportará mucho tiempo más el tener que ver a su imperio sometido a las vergonzantes condiciones pactadas por Domiciano, aquel otro Cesar que a punto estuvo de conducir a Roma a la catástrofe. Por si fuera poco, el imperio está pasando serios aprietos económicos y el emperador se niega, porque sabe bien que no será la solución,  a desangrar con más impuestos a su pueblo. Habrá, por tanto, que ampliar las fronteras en busca de nuevas riquezas con las que abastecer sus arcas. 
 En la novela está muy presente también la proeza más grande de un excepcional arquitecto llamado Apolodoro.Y el autor nos  lo relata como siempre de forma muy comprensible, pero sin escatimar en detalles que incluso nos harán implicarnos con una obra de semejante magnitud. Nuestros ojos irán viendo cómo toma forma la colosal creación de algo que, incluso hoy en día, sería muy difícil llevar a termino.
 Llega el momento de las batallas, de las estrategias, de los correos cifrados u otros medios de comunicación a distancia utilizados ya en época romana y de exprimir al máximo el ingenio. De la sangre, en definitiva, sobre los campos y el genio militar de los líderes de esas potencias. Una nueva Tapae, una inesperada Adamklissi, varios asedios y un sinfín de momentos bélicos que el autor nos irá relatando con precisión. Hasta llegar, por su puesto, a Sarmizegetusa. Es la hora también de las heroicidades, los actos de devoción más nobles pero también el de las traiciones y la cobardía. Ambas cosas estarán presentes en todos y cada uno de los bandos implicados. Pero, lo mejor de todo, sin duda, es que tendremos ocasión de conocer un poco más esas tierras olvidadas de La Dacia; sus costumbres, sus agrestes paisajes cuajados de verdor, las intrigas que dentro de su reino bullen también como en el seno de la propia Roma. Posteguillo nos acercará también a sus personajes, donde encontraremos a mujeres y hombres de una nobleza encomiable y, al mismo tiempo, a otros tan deplorables como innobles. Y dentro de todo este torbellino de emociones bien narradas, conoceremos lo terrible que puede ser la ira de un emperador que ha sido herido en lo más débil de su alma.
Busto de Decébalo, rey de la Dacia.
Recreación del Circo Máximo.
  Luego nos tocará volver a Roma. Habrá que conocer el desenlace de esas intrigas llevabas a cabo desde la oscuridad por pertinaces conspiradores. Tendremos ocasión de asistir a varias carreras de cuádrigas, más emocionantes, si cabe, que las anteriores. También tendremos que saber cuál el destino de viejos personajes ya conocidos en el anterior volumen. Y debo decir que la última parte de la novela se convierte en una auténtica montaña rusa de emociones, donde habremos de temer de manera constante por la vida de nuestros personajes favoritos. No habrá respiro, no habrá calma, no tendremos ocasión de relajarnos mientras vamos devorando con avidez páginas y más páginas. Cierto es que quizás algunos hechos puedan ser un tanto previsibles pero, como nunca tendremos la certeza de nada, la tensión continuará viva hasta el mismísimo final. Un final que nos depara instantes repletos de una ternura conmovedora. No soy lector al que sea demasiado fácil arrancar una lágrima, pero debo admitir que, nuevamente, Posteguillo ha logrado tocar los resortes preciosos para hacer que me emocionara en numerosas ocasiones. 
 Ahora toca esperar hasta la próxima entrega de esta grandiosa saga que, seguramente, y por fortuna, no será la última por parte de este grandísimo escritor. 

jueves, 10 de abril de 2014

Antología "Cómo matar a..."



Creo recordar que corría el mes de Julio del año pasado, cuando fui reclutado, vía internet, por Sergio Fernández para un interesante proyecto literario. Se trataba de una futura antología donde serían aglutinadas varias historias de un puñado de intrépidos escritores, todas ellas con un denominador común; el asesinato. La gracia del asunto consistía en elegir cada uno de nosotros a algún personaje, para luego relatar su cruel persecución y posterior matanza. Por si ello fuera poco, además el libro estaría aderezado con varias ilustraciones sangrientas, así como con algunos micro-cómics. Poco a poco el proyecto fue tomando forma bajo la atenta supervisión de Carlos Rodón, quien sería el encargado de coordinar todo el asunto. Debo admitir que, al principio, no me decidía a la hora de escoger mi personaje a "vapulear". Había tantas posibilidades, tantas retorcidas ideas, que me costó un poco escoger mi víctima. Fue justo tras haber realizado una pequeña excursión a los montes de la periferia  del lugar donde me encontraba de vacaciones, cuando di por fin con la respuesta adecuada. Iba en busca de un monasterio perdido entre la espesura de la naturaleza. Recuerdo que aquel día el sol calentaba con fuerza y el camino fue, además, largo y abrupto en ocasiones. Ni siquiera sabía con exactitud dónde se hallaba el mencionado monasterio. Pero tras algunas horas de ardua caminata di al fin con su emplazamiento. Eso sí, jamás me atreví, debido a un repentino ataque de timidez, a llamar a sus recias puertas. Y he aquí que encontré la forma de adentrarme en las entrañas del lugar. Lo haría a través de un relato. Imaginaría lo que no pude ver en la realidad temiendo importunar a los monjes allí clausurados.
 Hoy día esa antología ya es una realidad. Pronto será publicada por la editorial Universo y todos vosotros podréis adentraros en sus irreverentes páginas. 
 Aprovecho para dar las gracias desde aquí a Sergio Fernández por haber pensado en mí como futuro integrante de la antología, a Carlos Rodón por todo el trabajo de supervisión y colaboración así como por sus entusiastas arengas y a todo el grupo que forma parte de esta realidad.

sábado, 29 de marzo de 2014

Sueño lúcido.




Que maravillosa sensación cuando, de pronto, te "despiertas" en un sueño y tomas plena consciencia de que estás soñando. Es entonces cuando, si logras controlar tus impulsos, evitando que la ensoñación no se desvanezca por completo bajo los dedos torpes de la vigilia que acecha al otro lado, puedes dirigir el mundo onírico por el que vagas a tu antojo, ser el arquitecto de tus propios sueños. Apartando a un lado los nervios que bullen dentro tu mente, caminando con tiento por esa fina franja que hay entre dos mundos, el del sueño y el de la vigilia, avanzarás como un funambulista fascinado. Cuidado, es muy fácil que tu psique se deslice hacia el despertar si no andas con cautela. Pero si consigues mantenerte a ese otro lado de la realidad, verás que puedes dibujar con la imaginación sobre el lienzo de tu sueño. Es como si de pronto gobernaras ese plano onírico y tuvieras la facultad de decidir qué es lo que quieres ver y cómo lo quieres ver.
Observarás con honda fascinación cómo surgen paisajes de belleza inenarrable a tu alrededor, pero ahora serás capaz de hacer que broten flores allí donde las echabas en falta, o que las olas del mar que contemplas sean tranquilas y armoniosas. Si lo deseas, podrás alcanzar elevadas cumbres sin apenas esfuerzo, sintiendo cómo tu cuerpo se desliza maravillosamente sobre el lecho de un camino. No habrá meta allí que no puedas alcanzar, siempre que te dirijas con humildad y veas todo con los ojos maravillados de un niño. La aventura, con frecuencia, resulta efímera si no estás lo suficientemente entrenado en tales menesteres. Pero poco a poco lograrás dominar las riendas de tus sueños con mayor firmeza. Es el momento de percatarse de todo el excelso mundo que te espera a ese otro lado de la frontera. La hora de navegar sin límites y descubrir el universo inabarcable que yace dormido, pero jamás muerto, tras las cortinas a veces densas de la vigilia.Y al final del viaje quizás te encuentres a tres musas sonrientes, que soplarán con ternura sobre tu alma algunos secretos.
 Y he aquí que has fabricado sueños sobre los fértiles campos de tu subconsciente, y que por tanto ahora ellos en verdad te pertenecen. Son tuyos, y si así lo deseas, los puedes incluso regalar en forma de palabras. Ese es mi deseo ahora y es lo que en estos momentos hago, obsequiar a alguien muy especial este pequeño retazo de ensoñación que he labrado mientras deambulaba en esas lejanas tierras de mi mente.

viernes, 28 de marzo de 2014

RESEÑA DE "LA CÚPULA" DE STEPHEN KING.



 Observar lo que ocurre cuando una pequeña localidad estadounidense se ve de pronto, de la noche a la mañana, cercada por una misteriosa barrera de naturaleza desconocida, resulta en un principio de lo más tentador. Esa extraña cúpula transparente que encerrará, sin que nadie sepa por qué, esa zona del mundo, de entrada despliega un amplio abanico de posibilidades. Un argumento que desde el principio atrae a todo aquel que guste de un poco de terror imaginativo. Además, cuenta con uno de los comienzos más interesantes y entretenidos que he leído en una obra de estas características.
Cuando empecé a leer esta novela mis expectativas eran verdaderamente altas y, aunque a la larga no me defraudó, si que es cierto que no acabó de ser todo lo entretenida que esperaba. Los ingredientes que King ha decidido poner a "hervir a fuego lento", dentro de esa "gran cazuela", son sin duda los idóneos para preparar una buena historia. Sin embargo, es cierto que encuentro algunas partes de la novela un poco flojas para mi gusto. Y no me refiero a que decaiga la acción ni se vuelva soporífera, sino que quizás se aleje un poco de los aspectos que pueda yo encontrar más interesantes en este tipo de historias. No obstante, en conjunto me ha parecido una obra entretenida y bien elaborada. El maestro King hace gala de uno de sus mayores despliegues creativos a la hora de elaborar un amplio elenco de personajes, donde hay para todos los gustos. Uno de los aspectos más interesantes es la forma en la que el autor nos muestra lo peligroso que puede llegar a ser el hecho de que, de pronto, una zona poblada quede aislada por completo del resto del mundo civilizado. Y sobre todo cuando hay, entre los confinados, personas de ego exacerbado con un ansia de poder irrefrenable. Una megalomanía que espera agazapada su momento idóneo para emerger de las profundidades de una mente fría y enferma. Y la cúpula es, sin duda, un elemento que puede apartar a un lado y de forma rotunda, todos y cada uno de los escollos que puedan entorpecer el avance de esos tiranos en potencia. Tenemos de este modo desplegado el escenario perfecto para que comiencen a bullir todos los miedos, las perfidias o, también por el contrario, las más puras acciones altruistas o incluso heroicas. Es por tanto como un mundo a pequeña escala, donde los tiranos ven su ocasión de esgrimir la despiadada batuta del poder sin apenas cortapisas, las mentes retorcidas su pequeño paraíso de maldad y también donde las personas sencillas pero bondadosas se enfrentarán con sus miedos, venciendo algunas veces, e incluso sacando a relucir el héroe que llevan dentro. 
 El autor ha sido cuidadoso a lo hora de enfocar y desplegar todos y cada uno de los detalles que dibujarán esa hipotética realidad por él concebida. De hecho, ha preferido esperar un buen puñado de años antes de enfrentar esa tarea. Y es que King ya tenía pensada esta historia desde hace mucho tiempo, pero decidió postergarla, por miedo a no contemplar de manera adecuada todas y cada una de las circunstancias que puedan darse bajo ese fenómeno que es "la cúpula". Finalmente lo hace, a mi juicio, con acierto. Describe detalles que nos meten de lleno en esa realidad imaginada. No deja en el aire aspectos climatológicos, físicos o emocionales como los que sin duda pueden florecer en un ambiente de semejante índole.
 Y aunque al principio de esta reseña mencionaba que, para mi gusto, encontré la novela un poco aburrida en algunas partes de la misma, sobre todo hacia la mitad, en su conjunto, insisto, me ha parecido una historia muy bien ambientada, con muchas posibilidades por explorar y muchos personajes que enriquecen la trama.
 Cabe mencionar que, como el propio escritor admite en los apéndices, es una de las obras más crudas y viscerales que ha escrito. Y es que se narra en sus páginas algunos pasajes bastante violentos no exentos de minuciosos detalles un tanto sangrientos.
 Uno de los puntos fuertes, y que nos mantiene atentos y anhelantes de respuestas, es el ansia de conocer el origen y la verdadera naturaleza de ese extraño artificio que todos denominan "la cúpula". Y todos la denominan así aún sabiendo muy pronto que en realidad no era exáctamante una cúpula. Quizás al final la explicación revelada por el autor sea un tanto ambigua, pero lo cierto es que eso, en mi opinión, no hace sino enriquecer un poco más el conjunto de la obra. Y es que deja algunas puertas abiertas a nuestra propia imaginación.
 Como anécdota añadir que, en cierto modo, la novela me ha recordado un poco un relato de Lovecraft. En realidad tan sólo tienen un nexo en común ambas historias. Pero no he podido evitar sentir en algunos momentos la misma claustrofobia y agobio que sentía el personaje del escritor de Providence, tras caer preso en las entrañas de un laberinto de invisibles paredes. 
 Ahora queda echar un vistazo a la serie, a ver qué tal han llevado a la pequeña pantalla esta historia.

sábado, 1 de marzo de 2014

RESEÑA DE "YO, ROBOT" DE ISAAC ASIMOV.



Siempre me ha resultado interesante la destreza de Asimov a la hora de establecer paralelismos entre lo humano y lo artificial. En muchos de sus escritos da la sensación de que intentara acercar la esencia del hombre a su lado más material. También nos muestra la humanidad que puede brotar de lo que en apariencia nos resulta inerte. Es decir, busca un nexo de unión entre ambas condiciones, valiéndose de la premisa de que, al fin y al cabo, todo es materia. Centrándonos en la antología de relatos de "Yo Robot", se percibe esta cualidad visionaria del escritor, pero al mismo tiempo despliega en sus historias otro interesante conjunto de hipótesis. Me atrevería a decir, y creo que no me equivoco, que el libro, en su conjunto, se sustenta en el pilar básico que representan esas tres leyes de la robótica imaginadas por él para su universo futurista. Todo gira en torno a esas directrices fundamentales establecidas por la "U. S. Robots and Mechanical Men Corporation". La magia de cada historia reside en los inconvenientes que pueden surgir a raíz de esos "tres mandamientos" y las contradicciones que estos puedan provocar. 
 Como todos los seguidores de Asimov saben bien, la U.S. Robots es una compañía dedicada a la fabricación de seres artificiales. La clave fundamental de dicha organización es un "cerebro positrónico" que han creado para sus humanoides. Esa mente artificial contiene, desde su misma creación, tres leyes inquebrantables que regirán el proceder de los robots dotados con ella. Esas directrices tienen un orden de prioridad. La primera manda sobre la segunda y la segunda sobre la tercera. En caso de que, por ejemplo, la última contradiga a la anterior, será anulada por esta última.
 El libro es un fascinante conjunto de relatos donde el autor nos muestra, de manera divertida, las situaciones problemáticas que pueden darse cuando los robots de cerebro positrónico sufren conflictos internos a causa de las contracciones que surgen a veces entre las tres leyes. Por su puesto, no se trata de que las creaciones de la U.S. Robots no cumplan sus funciones debidamente, sino que, por el contrario, al seguir los dictados de esas tres leyes, en numerosas ocasiones se dan casos que el ser humano no puede a priori comprender. Y gran parte de la gracia del libro está en ver cómo desentrañan sus personajes esas confusas situaciones, para luego ponerles remedio de inmediato.


 A lo largo de todo el volumen irán apareciendo distintos miembros de esa organización tecnológica. Muchos de ellos pronto nos serán familiares, ya que intervienen en más de una historia. Así les iremos conociendo con sus defectos y sus virtudes. Y cabe mencionar, por cierto, que Asimov es bastante "generoso" al dotar a sus personajes de rasgos bastante humanos. Son mujeres y hombres muchas veces dominados por la ambición, la envidia o incluso la misantropía en algunos casos. El autor también juega, de manera magistral, con conceptos bastante filosóficos acerca de nuestra condición, haciendo que nos planteemos algunas preguntas.
 No faltan tampoco en el libro momentos emotivos, pasajes rebosantes de esa visión tierna que en numerosas ocasiones es capaz de plasmar con nitidez el escritor. Y es que Asimov, a mi juicio, es uno de esos autores capaces de llegar hasta lo más profundo del sentir humano, y pulsar ciertos resortes fundamentales. Logra arrancarnos un sano estremecimiento, un inquietante hormigueo por todo el cuerpo con sus sabias acrobacias imaginativas.
 Como curiosidad, me gustaría hacer mención de la capacidad asombrosa del autor para adelantarse en algunos casos a su tiempo, haciendo uso de esa visión creativa que le caracterizaba. Por su puesto, en otros casos esa perspectiva difiere un poco, como es normal, de la realidad que hoy conocemos y que para él aún estaba por llegar. Lo menciono como algo anecdótico, pues yo, como lector del siglo veintiuno, lo veo cómodamente desde mi perspectiva de un mundo completamente informatizado. Pero resulta llamativo y en algunos casos curioso. Es fascinante poder echar la vista atrás y saber cómo imaginaban algunos genios el rumbo que tomaría la ciencia en tiempos venideros, acertando de pleno en muchos casos y errando en otros muchos. 
 Un libro imprescindible para todo aquel que guste de los relatos de ciencia ficción. Entretenimiento asegurado, interesantes ejercicios de imaginación y mucha creatividad en un escritor prolífico como el maestro Asimov.

 Y recuerden, cerebros positrónicos, esas tres leyes fundamentales que habrán de respetar siempre:

  1. Un robot no puede hacer daño a un ser humano o, por inacción, permitir que un ser humano sufra daño.
  2. Un robot debe obedecer las órdenes dadas por los seres humanos, excepto si estas órdenes entrasen en conflicto con la 1ª Ley.
  3. Un robot debe proteger su propia existencia en la medida en que esta protección no entre en conflicto con la 1ª o la 2ª Ley.

domingo, 29 de diciembre de 2013

RESEÑA DE 22/11/63 DE STEPHEN KING.



La lejana e hipotética posibilidad de los viajes en el tiempo siempre nos plantea, de entrada, un amplio abanico de dilemas tremendamente complejos para el pensamiento humano contemporáneo. Las paradojas temporales se multiplican con el solo pensamiento de que pudiera darse algo semejante en nuestra realidad más tangible. Siempre nos vemos, en gran medida, paralizados ante las consecuencias que pudiera acarrear algo tan complejo, ya que nuestras limitaciones imaginarias chocan frontalmente con cada uno de esos escollos que al momento nos impone la comprensión humana del concepto en sí. Pero es innegable que resulta divertido fantasear con todo ese conglomerado y laberíntico universo que podría desatarse de un viaje que sobrepasara esas fronteras espacio-temporales. Siempre y cuando, claro está, esa ilusoria idea esté delimitada por unos márgenes medianamente sencillos y no decidamos complicarnos demasiado, tratando de asimilar conceptos que quizás nos sean por el momento inaccesibles.
 En la presente novela, el maestro King acota ese concepto bajo unas premisas que nos permiten adentrarnos durante algunas horas en un universo que logra romper el tejido del tiempo y el espacio sin que nuestra mente roce demasiado la locura. Establece unas fronteras, limitándose tan sólo a llevarnos de la mano a través de un paseo por tiempos pretéritos, que nos hará más deliciosa la experiencia, sin llevar demasiado lejos todo ese mosaico de planteamientos. Todo queda agradablemente reducido, por tanto, a un espacio temporal muy concreto y a una meta muy clara. Aunque no por ello la consecución de esa meta dejará de estar muy sujeta a las terribles consecuencias de lo que hemos dado en llamar "efecto mariposa". Cada acto de sus crononautas podrá desatar verdaderos huracanes de paradojas en el tejido espacio-temporal, es cierto. Pero esas tormentas no revelarán su fuerza demasiado pronto en la novela y podremos disfrutar plenamente del viaje mientras este dure. 
 King ha elegido una época que sin duda, y como ha dejado claro en varias de sus obras, le resulta particularmente atractiva. De hecho, hay claros guiños a algunas de sus novelas más conocidas, como por ejemplo "Christine". Ese extraño magnetismo con el que dotó al Plymouth Fury del 58 volverá a ejercer, aunque de manera fugaz y durante unas pocas páginas, su misteriosa fuerza sobre nuestras mentes. La orquilla espacio-temporal será fijada desde ese mismo año hasta el sesenta y tres. En este último tendrá lugar el trágico suceso en torno al que girará toda la trama; el asesinato del presidente Kennedy.
 La meta del protagonista, de ese crononauta de King, está suficientemente clara en vista de lo anteriormente dicho y, por tanto, no ahondaré más en todo ello.
 Los personajes del escritor de Bangor siempre destacan, a mi juicio, por lo profundo y real de su construcción. Este caso no será una escepción. King nos hace empatizar de manera tal con sus protagonistas que pronto nos sentimos llevados por sus emociones, llegando incluso a considerarlos muy queridos. Todo lo que le ocurre a este particular crononauta nos hará sentir muy dentro lo que bulle en su interior. 
 La obra está teñida de un sentimentalismo que, sin embargo, no llega nunca a resultar edulcorado para nada. No solo hay cabida en ella para la intriga, el suspense o lo trágico, sino que también notaremos ese halo de ternura que la hará un poco más cercana en ciertos aspectos humanos.
 Una interesante paradoja dentro de la novela, es la extraña circunstancia de que un hombre de nuestros días pueda llegar a encontrar su verdadero hogar en un tiempo pasado donde ni siquiera él existía. Esa tierra pretérita llegará a convertirse en su destino futuro. Allí encontrará a las personas que no pudo hallar en el año 2.011 y todos los anteriores de su antigua vida, donde la senda de la misma corría por un rumbo más comprensible para la cronología de la existencia tal y como la conocemos. Se convertirá en uno más dentro de una comunidad en la que se encuentra a gusto y sentirá con más intensidad que nunca los pequeños placeres de la existencia. Pero la mente del ser humano está algunas veces tristemente programada para acatar un orden muy concreto, que a menudo le aleja de lo que verdaderamente quisiera. Su nueva vida se verá ferozmente azotada en numerosas ocasiones, por tanto,  por la tragedia de lo imposible.
 Poco a poco iremos llegando al culmen de esa carrera en ocasiones frenética que supone el pretender alcanzar algo quizás imposible. Y durante ese proceso iremos disfrutando, asombrándonos y sufriendo con los vaivenes de un curso temporal tan asombroso como repleto de sorpresas.
 Cabe mencionar lo escrupulosamente documentado de la obra. King parece haber hecho un trabajo espléndido a la hora de recabar información con la que construir el escenario de su obra para que todo parezca realmente coherente. Eso sí, dentro, obviamente, del terreno movedizo en el que ha decidido adentrarse. Aunque también debe quedar claro que el autor ha decidido, en algunos casos, y como luego aclarará, mover algunas fichas históricas a su antojo, con el fin de que su historia pueda ser construida tal y como a él le interesa.
"22/11/63" se trata, a mi juicio, de una de las mejoras novelas del escritor de Bangor. Me ha resultado tremendamente entretenida, entrañable e incluso dada a hondas reflexiones. Logra relatar con sencillez y cercanía la experiencia de este crononauta salido de su imaginación, e incluso hacer que el corazón de uno palpite al ritmo de sus sentimientos. Con un final absolutamente emotivo que ha logrado arrancarme una sonrisa sincera e incluso unas lágrimas de pura complicidad.

 Y por último, para ambientar un poco esta humilde reseña, os dejo con una imagen lo bastante evocadora como para sentir de nuevo parte de esas emociones vividas junto a ese crononauta llamado Jake Epping.  Quienes hayan leído la novela sabrán muy bien a qué me refiero exactamente.


martes, 26 de noviembre de 2013

RESEÑA DE VORAZ, DE FERMÍN MORENO.


Voraz ha sido, sin duda, una de las novelas más crueles que he leído del género. Fermín Moreno recrea un universo donde el instinto primario gobierna las mentes de los seres humanos y de las nuevas especies que irán proliferando sobre la faz de ese mundo imaginado. Da la impresión de que su autor ha hecho un ejercicio de imaginación importante, al tratar de visionar una realidad más cercana al instinto que a lo humano. Poco a poco, va desgajando la mente de los personajes que pueblan su obra hasta dejarlas desnudas de todo sentimiento, conservando tan solo el puro instinto de supervivencia, esa especie de memoria ROM que dicta las instrucciones básicas de todo animal. En Voraz, no hay cabida para los clásicos héroes virtuosos que abundan en el género fantástico, apenas hay un pequeño rincón donde la ternura o la filantropía propia de algunos humanos puedan refugiarse durante algunas páginas. El hambre y otras necesidades primordiales, como las de la procreación con fines absolutamente expansionistas, o de perpetuar cada especie, son las pulsiones básicas que dictan las normas.
 La novela se divide en cuatro actos, cada uno de ellos enmarcado en una época distinta desde el importante acontecimiento que significará el punto de inflexión para la especie humana. Ese momento crítico está marcado con fuego sobre el calendario de la historia a raíz de un acontecimiento espeluznante. Los muertos parecen resistirse a dar con sus huesos maltrechos en las poco acogedoras estrecheces de las tumbas que significaran un punto final para aquellas vidas terrenas, que otrora animaran sus caparazones orgánicos. Pero ahora, aun a pesar de que, aparentemente, ya no hay signos vitales dotando de energía sus cuerpos, recorren todavía las calles en busca de alimento que llevarse a las bocas. Aunque, tal vez no signifiquen meras turbas de muertos andantes lo que puebla las calles de las ciudades. Quizás la evolución esté jugando con nuevas fórmulas un tanto terroríficas y lo que algunos piensan que son cadáveres reanimados, no sea sino una nueva especie que busca destronar al propio homo sapiens.
  La acción comienza ya desde un momento avanzado de esa nueva realidad que ha tenido a bien perfilar la propia evolución, ya que desde el primer capítulo la historia nos cuenta los avatares propios de una sociedad que se está adaptando a la ardua convivencia con ese nuevo vecino que le ha tocado. A través de diversos personajes iremos adentrándonos en esa nueva realidad y conoceremos, entre otras cosas, los avances de un científico y sus ayudantes que, cual dioses alocados, esculpirán algo que acarreará en el futuro nuevas madejas genéticas bastante desagradables de ver a través de nuestra humanizada perspectiva.
 Conforme vayamos avanzado en el progreso de esos cuatro actos que conforman la novela, iremos conociendo las distintas etapas de una evolución que ha dado un giro importante. Siempre y cuando lo veamos con nuestra mente racional contemporánea, claro. Habrá nuevas formas de vida, nuevos intereses en juego sobre la faz de la tierra y buen puñado de nuevas especies poblando los rincones del planeta, al mismo tiempo que otras irán declinando hasta la extinción. También el clima sufrirá drásticas transmutaciones e incluso seremos testigos de una doctrina ligeramente novedosa que ha sido el fruto, como tantas otras veces, de las interpretaciones curiosas que da el ser humano a cosas que desconoce y al sincretismo propio de esa frustración que nos pide nuevas respuestas a viejas preguntas.
 Una novela entretenida y bien escrita. Siempre y cuando uno se acerque a ella a sabiendas de que encontrará escenas verdaderamente crudas, podrá resultar una lectura interesante. El autor se vale de distintos registros a lo largo de la misma, utilizando con acierto una narrativa diferente en cada momento, según las necesidades de la obra. Cabe mencionar la buena mano de Fermín a la hora de explicarnos determinadas circunstancias muy ligadas al mundo de la genética, aportando explicaciones a algunas cosas y dotando de realidad hechos que, de otra forma, hubieran quedado enmarcados en el terreno de lo puramente fantástico.
 Todo hay que decirlo, desde el principio me pareció quizás un tanto excesiva la cantidad de escenas de sexo explícito y sus escabrosos detalles. Pero al mismo tiempo comprendí que esto no era algo fútil ni casual en absoluto. No era recrearse porque sí en ello. Si un autor nos quiere contar una realidad tan visceral, intentar que veamos el mundo bajo una perspectiva más animal y dejar a un lado la humanidad propia de nuestra especie, es necesario retirar esa corteza que nos hemos ido formando a lo largo de los siglos sobre nuestras bases más primarias. Los fluidos corporales tienen en esta obra, por tanto, un papel fundamental, y es como si se entregaran a una alocada danza de intercambios genéticos sin fin.

Ya como anécdota sin importancia, y es que no puedo terminar esta reseña sin mencionarlo, sólo añadir que me hizo una extraña ilusión "ver" cómo uno de esos seres renqueantes llevaba puesta una camiseta con el logo de uno de mis grupos musicales favoritos.

Bon appetit.