martes, 6 de agosto de 2013

RESEÑA DE FRANKENSTEIN DE MARY SHELLEY.


O el moderno Prometeo...

Algunas veces nuestra propia ambición nos ciega. Hace que persigamos esas metas anheladas, obnubilándonos la mente por completo. Ya no somos seres humanos sujetos a impulsos emocionales, sino meras maquinarias biológicas que trabajan bajo razonamientos puramente lógicos, olvidándonos de esa voz más visceral que son los sentimientos. De esta manera, conseguimos muchas veces materializar esos objetivos tan deseados, y para los que hemos trabajado con tan apasionada entrega. Sin embargo, puede que al final, el fruto de ese trabajo brote huérfano de esos mismos impulsos que hemos dejado a un lado en el camino, esos que desechamos cual lastre, para lograr la consecución de nuestra meta. Habremos logrado crear de esta manera algo tal vez magnífico, sí, pero puede que al mismo tiempo monstruoso.
 La novela gótica por antonomasia que aquí osaré analizar, nos cuenta la historia de como un hombre de ciencias se ve arrastrado por su pasión, olvidando en la vorágine de sus trabajos algo fundamental, que no es otra cosa que el puro cariño. Sin él, muchas cosas se nos despistan. Sin él, toda creación ve la luz adolecida por la falta de un hálito fundamental. Puede que al final el resultado de un duro trabajo sea grandioso, pero, sin cariño, algo le faltará sin duda. En este caso el resultado de esa desatada pasión por la ciencia es algo asombroso y digno de alabar, es cierto. Sin embargo, el vacío de ciertos impulsos emocionales, ha dado como resultado una criatura en cierto modo monstruosa. Y digo en cierto modo, porque en realidad esa monstruosidad al principio se limitaba a algo meramente superficial, a algo tan insignificante como el aspecto físico. Insignificante como debería ser, sí, pero demasiado importante para unos seres humanos que aún no han aprendido a ver más allá, a usar los ojos del alma. El doctor Frankenstein, entregado por completo a su casi milagrosa labor, dio vida a algo inerte, pero se olvidó de aportar un poco de cariño a ese hijo suyo, a esa creación extraordinaria.
 Mery Shelley nos relata esta desgarradora historia donde un ser se ve azotado por la ingratitud y la ceguera humanas. No hay piedad para un engendro salido de la nada, sin padres que lo reconozcan como suyo, sin ciudad que le acoja como a uno más de sus ciudadanos, sin un aspecto que le brinde la oportunidad de que alguien se acerque a él sin sentir odio o desprecio. Un desgraciado apátrida sediento de cariño y amistad, hambriento de caricias y harto de insultos y desprecios que no le dan tregua jamás. No hay perdón para quien exhibe una voz cavernosa y torpe y te mira desde un semblante sembrado de cicatrices horrendas. No hay ternura que ofrecer a quien camina solitario entre los bosques umbríos, mostrando siempre sus deformidades y un cuerpo gigantesco. No merece conocer el amor quien por semblante presenta una amalgama de rasgos despreciables, porque ha nacido para ser hermano del sufrimiento y la soledad. Su pecado es haber existido desafiando con sus rasgos las leyes de la armonía física, y eso es algo que los humanos no perdonan a ser alguno.
 Narrada de una forma muy emocional, directamente surgida del alma de su creadora, esta novela es, a mi juicio, una auténtica joya de la literatura universal. Ya no solamente por lo entretenida que pueda resultar su historia, sino por el trasfondo del relato, que nos muestra con crudeza la perfidia que anida en el alma del ser humano, quien en muchas ocasiones muestra lo poco evolucionado que aún está. Azotado cruelmente por el odio atávico de unos seres que rehuyen la fealdad, nuestro "monstruo" se ve arrojado a los fríos brazos del olvido y la soledad, en cuyo lecho el desgraciado ser irá alimentando una sed de venganza que le hará ponerse a la altura de aquellos quienes le han despreciado una y otra vez. Al final, quizás la humanidad haya logrado crear a un monstruo, empeñándose en ver maldad donde no la había.
 A veces, al igual que los árboles no nos dejan ver el bosque, nuestro sentido de la vista puede hacernos ciegos ante ciertas cosas que no han de escrutarse con los ojos de la cara, sino con los del alma. Mery Shelley supo retratarnos estas y otras verdades, haciendo uso para ello de diversos personajes, como por ejemplo ese anciano ciego con quien "el ser" quiso entablar amistad a toda costa.
 Un libro que desborda dramatismo y nos hace sentir una angustia casi permanente, aunque siempre con ganas de conocer un poco más, buscando un destino para nuestros personajes que, sin embargo, sabemos bien, no llegará jamás. Parece que no hubiera cabida para la felicidad en esta historia, para ninguno de sus personajes, salvo en efímeros momentos. Y sin embargo siempre queremos saber un poco más, ir devorando página tras página en busca de esa compañía que parece no querer llegar para liberar a "nuestro monstruo" de su soledad. O, tal vez, para que la justicia ciega de unos seres humanos, ebrios de prejuicios, recaiga finalmente con todo su peso sobre el alma de tan desdichada criatura.
 Revisando la historia de esta obra, me doy cuenta de que el estereotipo del doctor Frankenstein no está demasiado alejado de un personaje muy conocido por mí. Alguien que dejó aparcado a un lado, enclaustrado en lo más profundo de ese baúl que son sus pensamientos, ese sentimiento de cariño, para entregarse en cuerpo y alma a la consecución de sus trabajos científicos.  Alcanzaron ambos su objetivos, pero por el camino perdieron algo mucho más importante; la capacidad de abrazar la vida en toda su plenitud, sintiendo que su corazón no ha desechado jamás el cariño ni el amor que han de culminar toda obra o trabajo.

domingo, 28 de julio de 2013

RESEÑA DE PANTEÓN DE CARLOS SISÍ.


 ¿Les apetece un viaje interestelar sin moverse de casa? Pues tomen asiento y prepárense para viajar con la compañía espacial que ha fundado este escritor español y su versátil imaginación. Pero cuidado, les advierto que corren un serio riesgo de tomar cariño a varios de los personajes, paridos por la fructífera creatividad de aquel que ya nos hiciera sentir miedo de las calles malageñas y sus zombis particulares. ¡Qué diablos!, puede que incluso se encariñen de seres cuya naturaleza tiene muy poco que ver ya con lo biológico y cuyos procesos están absolutamente programados.
 La novela arranca a bordo de una nave muy especial y en las entrañas mismas de un planeta bastante desconocido por la mayoría de habitantes de la galaxia. Sé que suena raro, pero si se animan a leer el libro comprenderán cómo es posible que todo comience dentro de una nave y al mismo tiempo en la panza de un lejano astro. Desde el principio se nos brinda la ocasión de ir conociendo a fondo a dos personajes verdaderamente entrañables. No parece que se trate de héroes virtuosos ni mucho menos, son hombres sencillos, pero al mismo tiempo avezados e ingeniosos, que han decidido exprimir los recursos de su mente para montarse un negocio un tanto arriesgado y movido. A través de la visión de estos intrépidos pillos iremos conociendo el presente de una realidad futura, donde todo a cambiado considerablemente para la casta humana. La tecnología ha evolucionado bastante, y de una forma exponencial, pero esto no supone quizás ya una sorpresa demasiado grande para las personas de nuestro tiempo. Estamos muy acostumbrados a que nos bombardeen con infinitud de noticias sobre nuevos hitos tecnológicos. Aún con todo, parece ser que nuestra querida especie todavía no ha llegado a desligarse de ciertos aspectos que empobrecen nuestro espíritu y, cómo no, aún sigue ahí ese pertinaz escepticismo, que logra anclarnos de forma casi permanente, en un estado de ignorancia perpetua y no nos deja ver más allá de la punta de nuestra propia nariz. 
 Muchas cosas han cambiado en ese hipotético mundo, es verdad, pero muchas otras permanecen inamovibles para el ser humano en esos mundos futuristas aventurados por el señor Sisí. Intrigas políticas, sed de recursos, hambre voraz de riquezas y poder continúan siendo los verdugos que hostigan sin piedad al hombre en el devenir de su existencia. Pero, ¿y si de pronto nos topamos cara a cara con el vestigio de otros tiempos donde aún anida el virtuosismo y la razón? ¿y si al mismo tiempo corremos el riesgo de despertar, sin quererlo, un poder ancestral de dimensiones colosales, que podrá asolar nuestra existencia?
 No me dirán que no es un cóctel de lo más jugoso y apetecible. Un viaje que verdaderamente merece la pena y en el que no tendremos tiempo para aburrirnos. No sólo hay aventuras, momentos de tensión, descubrimientos asombrosos o facciones sin escrúpulos que nos harán temer por la vida de nuestros queridos personajes, también encontraremos misterios enterrados en las profundidades de un pasado muy lejano y tendremos ocasión de conmovernos con instantes absolutamente emotivos. Tampoco faltará la imprescindible élite destacada y que cuenta con recursos científicos al alcance de unos pocos priviligiados que gozan de intelectos de calidad, pero cuyos diques de contención, pueden adolecer de ciertas grietas que ponen en peligro la ética y la moralidad de sus actos.
 Con un final apasionante para aquellos que gustamos de los misterios encerrados en las profundidades de un espacio interestelar insondable y no exento de tensión y terror en estado puros. Con personajes como Maralda, Malhereux, Ferdinard o un tal Bob, que nos harán querer seguir pasando páginas, para conocer cuales son los descubrimientos asombrosos que nos permitirán asomarnos a un tiempo olvidado y a unos hechos pretéritos que encierran muchas respuestas para el ser humano. En definitiva, una novela de ritmo ágil, entretenida y con alicientes más que sobrados para pasar un buen rato, buceando a través de las estrellas y los enigmas que éstas esconden desde la noche de los tiempos.

viernes, 28 de junio de 2013

ANTOLOGÍA PETA Z. NO MEZCLAR CON REFRESCO DE COLA.


 El año pasado, más o menos por estas fechas, tuve el gran honor de participar en la primera edición del festival Celsius 232 de Avilés: un evento literario que dura unos cuantos días y en el cual tienen lugar presentaciones de libros y diversos tipos de actividades relacionadas con el mundo de la fantasía y el terror. Durante el transcurso de esos días, inolvidables sin duda para mí, pude conocer a varios escritores que, como un servidor, disfrutan con esto de las letras, creando mundos apocalípticos y obras donde damos rienda suelta a nuestra imaginación. Y he aquí que, como nuestras mentes inquietas nunca están ociosas, durante la distendida sobremesa de una cena un tanto "peculiar", los engranajes de las mismas terminaron gestando el germen de una idea de lo más bizarra. Ninguno de los presentes recuerda ya muy bien cómo surgió todo, pero en algún momento de aquella cena a alguien se le ocurrió la "retorcida" y simpática idea de fantasear con las series de dibujos animados de nuestra época infante, y de cuán divertido podría llegar a ser dar unas pinceladas un tanto macabras a esas míticas series. La cosa pudo haber terminado ahí, en una sencilla anécdota un tanto fantasiosa. Pero no, de por medio llegó una servilleta, "el único papel que había a mano en esos momentos", donde plasmamos nuestras firmas y nombres justo al lado de un título cada una. Con ello nos comprometíamos a llevar a cabo una antología. Un relato por persona haría que la perversa magia de nuestra imaginación corrompiera para siempre el dulce recuerdo de aquellas míticas series. El fruto de todo esto podrá pronto ser disfrutado por todo aquel que se vea aguijoneado por la curiosidad. 
 Dice la leyenda que el agua consumida en aquella cena fue manipulada en algún momento por personas ajenas a nosotros, con la aviesa intención de experimentar, de ver hasta dónde podían dar de sí unos cerebros ya terriblemente corrompidos por horas y horas de tan insanas lecturas. Juzguen ustedes mismos, si es que se atreven a adentrarse en este universo donde se da una visión nueva a esas series de dibujos animados. Regadas por la inicua esencia de ese agua adulterada, la naturaleza de esos relatos tiñe de sangre la memoria de personajes muy asentados ya en el habitáculo de nuestras mentes, donde aún perdura el niño que fuimos.

 Con portada del gran ilustrador Daniel Expósito Zafra.

 Una sorprendente antología en la que once malintencionados autores revisitan la televisión de su infancia en «clave Z». Con relatos de Víctor Blázquez, Ignacio Cid Hermoso, Daniel P. Espinosa, Ángel Luis Sucasas, Miguel Aguerralde, Darío Vilas, Juan Miguel Fernández, Manuel Martín, Alejandro Castroguer, Javier Cosnava y Vanessa Benítez Jaime.

lunes, 17 de junio de 2013

UN PEQUEÑO REPASO POR LOS CLÁSICOS I

RESEÑA DE "EL HOMBRE INVISIBLE" DE H.G. WELLS.


La ciencia ficción nos ofrece la oportunidad de explorar territorios casi del todo indómitos, adentrarnos en esas tierras pantanosas que de otra manera nos sería muy difícil, o quizás demasiado peligroso, hollar con nuestras botas. Pero si nos enfundamos el recio y a la vez liviano calzado de la fantasía, para así poder caminar sobre los vertiginosos parajes de una novela, seremos capaces de navegar durante unas horas por esos territorios que son el fruto de hipotéticas ciudades futuristas, o especulativos experimentos que van un poco más allá siempre de la ciencia tal y como la conocemos.
 Aunque seguramente hoy día pudiéramos fantasear sobre la idea de la invisibilidad, pensando en ello como algo no tan lejano e imposible, y leamos en algunas revistas científicas sobre el tema como algo mucho menos descabellado, cuando esta historia fue creada, allá por el año 1897,  todo esto era seguramente una auténtica fantasía muy difícil de alcanzar.  Sin embargo, Wells, nos relata algo semejante de una forma bastante bien razonada, y aunque el sistema llevado a cabo por su protagonista para lograr la invisibilidad, no esté en total consonancia con la realidad y sus consecuencias, he de decir que uno llega a creerse su historia. Con esto quiero decir que, una vez te has adentrado en la novela, puedes apartar a un lado todo escepticismo y el autor logra que te dejes llevar de la mano durante toda la historia. Y yo considero que ese es un punto fundamental en toda novela de ciencia ficción. Es muy importante que uno, aun sabiendo que todo es pura imaginativa desbordante, pueda dejarse engañar por el relato que está leyendo, para así disfrutar de todo lo demás que en él se nos cuenta.
 Una de las cosas que más me han fascinado siempre de esta obra, es la caracterización del personaje principal. Tiene una personalidad claramente definida, y totalmente influenciada por su condición adquirida de hombre invisible. Uno puede imaginarse fácilmente los tormentos asociados a ese estado de "transparencia perpetua" y entiende el pertinaz carácter irascible que acompaña al científico durante sus azoradas desventuras. Al mismo tiempo, resulta fascinante la descripción de las acciones llevabas a cabo por el individuo, siempre teniendo en cuenta que su cuerpo no se puede ver, pero su organismo sigue ahí, cumpliendo las funciones vitales y los procesos digestivos y respiratorios, entre muchos otros. Magistral la manera sencilla pero totalmente gráfica de describir, por poner un ejemplo, el humo de una pipa inundando los invisibles pulmones de Griffin, para luego ser exhalado y dibujar en su trayectoria la forma de su tráquea.
 Al mismo tiempo, resulta divertido conocer las mil y una triquiñuelas que se ve obligado a llevar a cabo el hombre para que otros no adviertan su "cristalina condición", desde la forma en que se viste y disfraza, hasta las posturas que se ve obligado a adoptar cuando come o bebe. 
 A lo largo de las páginas de esta novela corta, iremos acompañando a este hombre que se ha visto atrapado por los frutos de su propio ingenio. Recorreremos lugares repletos de personas a las que habrá de dar esquinazo unas veces, o bien aprovecharse de ellas en otras ocasiones, y sentiremos el frío gélido que atenazará al hombre cuando se vea obligado a ir desnudo, por motivos relacionados con la discreción. No puede faltar en la obra ese otro científico más cabal, quien conocerá la historia terrible que se esconde tras este hombre atrapado en su propia invisibilidad.
 Una novela corta, pero ágil y entretenida, que además nos brinda la posibilidad de volver a fantasear con algo que, como niños en un cuerpo de adulto que somos muchos de nosotros, todos hemos jugado a imaginar alguna vez en la vida.

lunes, 27 de mayo de 2013

La Torre Prohibida.

RESEÑA DE LA TORRE PROHIBIDA DE ÁNGEL GUTIÉRREZ Y DAVID ZURDO.



Una novela que arranca con la inyección magnética de una serie de incógnitas que nos harán querer seguir avanzando rápidamente en la lectura. Los autores pronto irán, como digo, ya desde el principio, planteando un buen número de interrogantes que, lejos de despejarse rápidamente, se irán haciendo cada vez más grandes conforme uno vaya pasando páginas. La narración de la historia va alternando dos tiempos distintos, de modo que en un capítulo estaremos conociendo los hechos acaecidos en lo que "podríamos considerar el presente", mientras que en el siguiente damos un salto a lo que en principio no se sabe muy bien si es el futuro o quizás el pasado. No en vano, una de las mayores cualidades de este tandem de escritores, es el saber jugar con los conceptos de tiempo, espacio, universo y todas las vertientes desconocidas de esos misterios a los que el ser humano ha decidido poner nombre aun sin ser consciente del todo de su verdadero significado.
 El protagonista sufre uno de los tormentos más frustrantes al que un ser humano pueda enfrentarse; el de no recordar la mayor parte de su pasado. De este modo se ve arrastrado por una serie de acontecimientos absolutamente desmoralizantes, donde de pronto comienza a perder las riendas de su propia mente y de sus borrosos recuerdos. Al parecer, el hombre ya había sufrido en el pasado esa misma pesadilla, viéndose así obligado a permanecer interno en una clínica especializada en tales desajustes psíquicos. Aunque quizás no todo sea como en un principio nos dan a entender. Hace tiempo, en uno de sus viajes como periodista ha visto algo que condicionará el resto de sus días y de su existencia. Ahora una pesadilla recurrente, donde su inconsciente despliega todo su potencial en un intento por mostrarle algo que en la vigilia se le escapa, le atormentará por las noches.
 Mientras en un capítulo vamos conociendo ciertos aspectos de la vida diaria de Jack Winger, con su amada familia y sus rutinarias actividades, en el siguiente tendremos la ocasión de adentrarnos entre las opresivas y tórridas entrañas de esa clínica inquietante, donde hay una serie de personajes que esconden tras de sí respuestas a tantas preguntas como van siendo planteadas a lo largo de la novela y otros muchos, la mayoría, que se ven asolados  por algún tipo de tormento que les martiriza. Pero pronto esos dos momentos distantes de la historia irán aproximando sus tentáculos, hasta que el protagonista vaya siendo víctima de los mismos avatares en ambos "planos" de su existencia.
 Si la novela, a mi gusto, arranca como digo de una forma que enseguida te hace querer seguir pasando página tras página, hacia la mitad del libro he notado cómo perdía la prosa un poco de esa misma fuerza. Sin embargo, pronto volvería ese atractivo, para atraparme de nuevo hasta que ya no pude dejar de leer, deseando llegar al final y conocer todas las respuestas.
 Puede que lo que esconde ese final sea en cierto modo previsible, o que ya lo vayamos intuyendo mucho antes de llegar a dicha conclusión. Sin embargo, son muchas todavía las preguntas que en mi caso seguían vivas, palpitantes, anhelantes de respuestas esclarecedoras.
 Llega un momento donde la trama se torna mucho más cruda y visceral y nos abofetea con una auténtica carga de violencia que, sin embargo, responde a unos motivos muy concretos. Por ello considero que la obra tiene bastante que ver con el mundo de las novelas de terror. No en vano, he llegado casi a rozar con las yemas de mi mente esa misma sensación que me mantuvo en vilo durante la lectura de esa otra novela de los mismos autores titulada "616 Todo es Infierno". Hay una cierta capacidad en estos escritores a la hora de saber pulsar los resortes adecuados en el mecanismo de la mente humana, para desatar unas corrientes poderosas, cargadas de puro miedo atávico. Al menos, indudablemente en mi caso es así.
 La novela fue galardonada con el premio Minotauro en el año 2.012, que hoy día representa el más importante dentro del género fantástico y de terror, con todas las vertientes de estos mismos géneros, en nuestro país.
 Como anécdota curiosa, señalar el hecho de que la banda de Heavy Metal asturiana "Warcry", grupo al cual sigo desde hace años, es mencionada en los agradecimientos de la novela. Y es que uno de los temas de ese mismo grupo inspiró, como señalan los autores, una parte de la obra. Resulta curioso, ya que tiempo atrás sería una de las novelas de estos escritores; "616 Todo Es Infierno", la que inspirara un tema a la mencionada banda.

sábado, 11 de mayo de 2013

PUERTAS DE FUEGO


RESEÑA DE "PUERTAS DE FUEGO" DE STEVEN PRESSFIELD.


 Resulta verdaderamente emocionante tener la ocasión de recorrer nuevamente esos lugares mágicos, que a uno impactaron en algún momento de su vida. La magia de la literatura nos brinda, entre otras muchas cosas, la oportunidad de realizar ese viaje sin que uno tenga que moverse del asiento. Y es que, a veces, por motivos varios, resulta imposible regresar a ese lugar del mundo que uno quisiera visitar de nuevo de forma física. Pero ahí tenemos ese otro medio de locomoción, siempre fiel y a nuestro servicio.
 La historia de Grecia rebosa momentos de épica, tragedia, misticismo y magia. Un sinfín de acontecimientos cruciales para la historia de Europa  y Asia tuvieron lugar en esa pequeña parte del mundo. Fue el terreno perfecto para que infinidad de héroes llevaran a cabo sus gestas, esas hazañas bélicas que les harían inmortales, grabando con fuego y sangre su nombre sobre la piel de nuestra memoria colectiva. Cuando el país era un conjunto de polis beligerantes, enfrentadas casi siempre entre ellas en interminables guerras fratricidas, hubo algo que las unió por una causa común llamada democracia. La sombra inmensa de un enemigo que extendía su poder al otro lado del Egeo y el Helesponto, subyugando a unos siervos a quienes hostigaba fieramente para que ampliaran los confines de su imperio, hizo que muchos pueblos helenos empezaran a pensar en afilar sus armas. Pero esta vez ya no contra sus vecinos, sino contra ese otro enemigo grande y poderoso que amenazaba su libertad.
 Primero fue Atenas quien enfrentó ese inmenso océano que era la imparable maquinaria persa. Hizo que sus fuerzas, aliadas con las de Platea entre otras, chocaran sin temor contra la gigantesca muralla de un ejercito compuesto por esclavos que peleaban bajo los latigazos implacables de un emperador llamado Darío. En esa ocasión, debido a una festividad sagrada, los espartanos no pudieron entrar en combate a tiempo, pero las fuerzas persas fueron rechazas en la batalla de Maratón.
 Años después la amenaza persa volvió a pisar tierras helenas, esta vez bajo el yugo de un nuevo emperador, llamado Jerjes. Es aquí cuando comienza la historia de la batalla de las Termópilas y de los héroes que en ella perdieron su vida a favor de unas ideas. Y es esa batalla precisamente la principal materia en torno a la que gira esta novela.
 Xeones es un joven que, tras ver cómo su ciudad es arrasada por un enemigo cercano, en una más de esas eternas guerras fraticidas entre pueblos helenos, se acaba convirtiendo en un individuo casi sin identidad, sin una polis que le haga identificarse y estar integrado. Durante un tiempo sobrevivió junto a otras dos personas más como un ser furtivo, subsistiendo malamente gracias a lo que cazaban o robaban a escondidas durante las noches. Pero al final acabó encontrando un nuevo hogar en esa tierra llamada Lacedemonia. Los espartanos, esos hombres nacidos para ser guerreros a jornada completa, y cuya vida era una sucesión de pruebas, a cada cual más dura y difícil, ofrecieron a Xeones la oportunidad de encontrar su propia identidad. A partir de ese momento lucharía por convertirse en un hombre con un destino marcado por ese profético encuentro que tuviera en un bosque, con quien él cree que era el mismísimo dios Apolo. Al final ese mismo destino terminará llevándole a ese momento histórico donde 300 hoplitas espartanos lucharían a muerte, junto con otros pueblos helenos, con la única finalidad de causar bajas a los persas ante el estrecho paso del desfiladero de las Termópilas. Su propósito era dar tiempo a los demás pueblos helenos para prepararse ante el imparable paso de las inmensas tropas de Jerjes.
 La historia nos es narrada en esta novela a través de este joven. Tras haber sido capturado por las fuerzas persas, y en un estado de gravedad que le permite apenas sobrevivir unos días, relata al mismísimo Jerjes lo acontecido no sólo ya durante el transcurso de la batalla, sino mucho antes de ella. Su intención es dejar constancia del estilo de vida de un pueblo que quizás termine siendo arrasado para siempre, borrado de la faz de la tierra y de la historia por un poder inconmensurable como el persa.
 La novela rebosa épica en estado puro. Viviremos en nuestra piel la dureza de los entrenamientos a los que eran sometidos los espartanos. La rigidez y disciplina de estos hombres en el campo de batalla se ve reflejada en la obra de una forma clara. También tendremos ocasión de conocer, en esta versión novelada, ese crucial acontecimiento en detalle, y la personalidad de personajes tan importantes y conocidos como el rey Leonidas o el guerrero Dienekes, cuyas célebres frases pasarían a la posterioridad para verse reflejadas tanto en novelas como libros de historia o películas.
 Una obra francamente emotiva. Aunque uno pueda sentir cierto rechazo con numerosos aspectos de la vida de estos antiguos hombres y su filosofía estricta, dura, cruel y en algunos casos quizás injusta, tampoco se puede negar el hecho de que estos pocos hombres eran personas que luchaban por y para ser libres, y contra millones de esclavos que nacían para ser tan sólo siervos. A pesar de que el propio Leonidas recibió, por parte de Jerjes, más de una oferta para convertirse en caudillo de su imperio, rechazó sin titubeos todas esas oportunidades, pues Esparta no había sido creada para ser la punta de lanza de un imperio, sino un pueblo libre y con identidad propia.
 Como apunte interesante, mencionar que el espartano Dienekes, quien no figura en las películas " El león de Esparta" o "300"  ni en el cómic en que está basada, si tiene un peso importante en esta novela. De hecho, fue uno de los soldados más importantes de la batalla y quien dijo la famosa frase, a modo casi de broma, de que si los persas cubrirían el cielo con sus flechas, así, ellos pelearían a la sombra.
 A continuación dejo un extracto de la novela donde se refleja con pocas palabras, pero con tremanda claridad, tal y como los espartanos acostumbraban, cuál era el pensamiento de estos hombres.

 “ En la actualidad hay dos monumentos conmemorativos en las Termópilas. En el moderno, llamado el monumento a Leonidas, en honor al rey espartano que allí cayó, está grabada su respuesta a la petición de Jerjes de que los espartanos depusieran las armas. La respuesta constó de tres palabras: <<Ven a buscarlas>>.

 El segundo monumento, el antiguo, es una sencilla piedra sin adornos con unas palabras del poeta Simónides grabadas en ella. Sus versos constituyeron quizás el más famoso de los epitafios guerreros:


 Ve a decirles a los espartanos,
 extranjero que pasas por aquí,
que, obedientes a sus leyes,
Aquí yacemos. "




domingo, 21 de abril de 2013

RESEÑA DE NECRONOMICÓN Z DE ALBERTO LÓPEZ AROCA.


 Lo cierto es que ya han pasado unas cuantas semanas desde que terminé esta novela, pero como durante el transcurso de las mismas he estado bastante ocupado, hasta hoy no he encontrado tiempo suficiente para sentarme frente a mi ordenador y desglosar esta reseña de la misma. Dicho esto, procedo a dejar aquí constancia de mis impresiones.
 Siempre me ha llamado poderosamente la atención la capacidad que tiene Alberto para contarnos exáctamente lo que le apetece en cada momento, independientemente de modas, cánones o estructuras gramaticales establecidas. Esto en ocasiones puede conllevar riesgos añadidos a la hora de hacer vendible una obra, pero en el caso de este autor pienso que logra capear esas posibles dificultades con increíble facilidad. Alberto parece tener muy claro que lo principal es quedar satisfecho personalmente con sus creaciones y luego ya habrá quien las disfrute. No en vano, no dudó en tomarse su tiempo a la hora de pulir y dejar su creación exáctamente como él deseaba y por eso, creo yo, la publicación de la novela se demoró unos cuantos meses más de lo previsto. Y menciono esto porque además considero que Necronomícón Z no es una novela de genero z al estilo clásico.
 Este libro me ha parecido, además de una novela entretenida, un curioso homenaje a uno de los autores más queridos por los seguidores del género de terror. Digo lo de curioso porque el autor, utilizando un lenguaje desenfadado y en ocasiones irónico, nos va mostrando diversos aspectos de ese complejo y profundo universo Lovecraftiano. Alberto no trata para ello de emular la forma de narrar los hechos utilizada por el escritor de Providence, (aunque a veces si hace algún guiño jocoso a su peculiar estilo grandilocuente y cargado de adjetivos), sino que, por lo general, hace uso de su propio marchamo para ir juntando las piezas de este puzzle conformado por un rico mosaico de personajes y lugares, que a los seguidores de Lovecraft sin duda nos resultarán bastante familiares.
Uno de los principales atractivos, que no el único, por su puesto, que he encontrado en la obra, es el haber podido reencontrárme con viejos conocidos e incluso descubrir facetas suyas hasta el momento por mí ignoradas. Alberto sabe jugar perfectamente con ese magnetismo que puede ejercer en todo lector amante de las historias de Lovecraft, el que un autor se haga dueño por el espacio de unos cientos de páginas de sus personajes más emblemáticos. Los toma prestados dejando a un lado el pudor, aprovecha sus rasgos más significativos y luego los condimenta con interesantes nuevos aspectos que logran despertar nuestra curiosidad.
 La historia presenta unos interesantes tintes de novela policiaca al principio, mientras el narrador nos va presentando esa peculiar ciudad llamada Arkham. Luego lo preternatural va haciéndose paso a machetazos y bofetadas a lo largo de los siguientes capítulos, donde ese foco principal que ejerce sus negras influencias, ese manuscrito maldito redactado por el árabe loco Abdul Alhazred , va desplegando sus putrefactos encantos sobre la piel de este mundo corrupto e incluso mucho más allá de él. Y es que la magia agridulce de esos vastos terrenos que se extienden mucho más allá de la materia y lo tangible tienen también cabida en la obra de Aroca. Esas regias ciudades llenas de esplendor, aunque también horrores innominables, que levantan sus murallas y torreones mucho más allá de los confines del pensamiento, donde las leyes oníricas establecen unos nuevos parámetros de realidad, encuentran en la novela un terreno fértil donde extender sus prolongados tentáculos. El autor va alternando la historia principal, que se fundamenta sobre los cimientos del mítico manuscrito y los avatares  que este provoca entre ciertos personajes en distintos lugares y épocas, con los sucesos acaecidos en ese otro plano cósmico donde todo se transmuta y donde las leyes de la física ya no son las mismas.
 En la novela hay por supuesto muertos vivientes, pero lo cierto es que tampoco podría decirse que su argumento gira en torno a ellos, sino que se nos habla principalmente de otros asuntos y, cómo no, estrechamente relacionados con ese manuscrito escrito por el árabe loco.
 Abundan los festines de entrañas y las orgías de fluidos corporales en diversos episodios especialmente viscerales. Hay un capítulo que recuerdo precisamente por su dureza que, aunque narrado siempre sin perder del todo cierta perspectiva un tanto aligerada por el humor, a veces nos hace retorcernos de puro dolor inducido por las escenas detalladas. Ese capítulo relata los horribles hechos acaecidos en el campo de exterminio nazi "el pequeño Dachau". Dachau fue una espantosa realidad que cuesta creerse y duele rememorar. En esta ocasión, Aroca nos relata los hechos de este otro "pequeño Dachau", donde al parecer un científico degenerado ha estado experimentado con seres humanos hasta límites dificilmente asimilables por una persona normal. Para los seguidores de Lovecraft este último individuo les resultará sin duda muy familiar.
 Por último, Aroca nos regala dos deliciosos relatos cortos, a mi juicio de lo más amenos e interesantes, así como una peculiar guía de Arkham.
Aunque en algunos momentos se me ha hecho un libro un tanto complejo debido a los continuos saltos temporales y la diversidad de personajes, en resumidas cuentas me ha parecido un libro muy completo y entretenido.