domingo, 21 de abril de 2013

RESEÑA DE NECRONOMICÓN Z DE ALBERTO LÓPEZ AROCA.


 Lo cierto es que ya han pasado unas cuantas semanas desde que terminé esta novela, pero como durante el transcurso de las mismas he estado bastante ocupado, hasta hoy no he encontrado tiempo suficiente para sentarme frente a mi ordenador y desglosar esta reseña de la misma. Dicho esto, procedo a dejar aquí constancia de mis impresiones.
 Siempre me ha llamado poderosamente la atención la capacidad que tiene Alberto para contarnos exáctamente lo que le apetece en cada momento, independientemente de modas, cánones o estructuras gramaticales establecidas. Esto en ocasiones puede conllevar riesgos añadidos a la hora de hacer vendible una obra, pero en el caso de este autor pienso que logra capear esas posibles dificultades con increíble facilidad. Alberto parece tener muy claro que lo principal es quedar satisfecho personalmente con sus creaciones y luego ya habrá quien las disfrute. No en vano, no dudó en tomarse su tiempo a la hora de pulir y dejar su creación exáctamente como él deseaba y por eso, creo yo, la publicación de la novela se demoró unos cuantos meses más de lo previsto. Y menciono esto porque además considero que Necronomícón Z no es una novela de genero z al estilo clásico.
 Este libro me ha parecido, además de una novela entretenida, un curioso homenaje a uno de los autores más queridos por los seguidores del género de terror. Digo lo de curioso porque el autor, utilizando un lenguaje desenfadado y en ocasiones irónico, nos va mostrando diversos aspectos de ese complejo y profundo universo Lovecraftiano. Alberto no trata para ello de emular la forma de narrar los hechos utilizada por el escritor de Providence, (aunque a veces si hace algún guiño jocoso a su peculiar estilo grandilocuente y cargado de adjetivos), sino que, por lo general, hace uso de su propio marchamo para ir juntando las piezas de este puzzle conformado por un rico mosaico de personajes y lugares, que a los seguidores de Lovecraft sin duda nos resultarán bastante familiares.
Uno de los principales atractivos, que no el único, por su puesto, que he encontrado en la obra, es el haber podido reencontrárme con viejos conocidos e incluso descubrir facetas suyas hasta el momento por mí ignoradas. Alberto sabe jugar perfectamente con ese magnetismo que puede ejercer en todo lector amante de las historias de Lovecraft, el que un autor se haga dueño por el espacio de unos cientos de páginas de sus personajes más emblemáticos. Los toma prestados dejando a un lado el pudor, aprovecha sus rasgos más significativos y luego los condimenta con interesantes nuevos aspectos que logran despertar nuestra curiosidad.
 La historia presenta unos interesantes tintes de novela policiaca al principio, mientras el narrador nos va presentando esa peculiar ciudad llamada Arkham. Luego lo preternatural va haciéndose paso a machetazos y bofetadas a lo largo de los siguientes capítulos, donde ese foco principal que ejerce sus negras influencias, ese manuscrito maldito redactado por el árabe loco Abdul Alhazred , va desplegando sus putrefactos encantos sobre la piel de este mundo corrupto e incluso mucho más allá de él. Y es que la magia agridulce de esos vastos terrenos que se extienden mucho más allá de la materia y lo tangible tienen también cabida en la obra de Aroca. Esas regias ciudades llenas de esplendor, aunque también horrores innominables, que levantan sus murallas y torreones mucho más allá de los confines del pensamiento, donde las leyes oníricas establecen unos nuevos parámetros de realidad, encuentran en la novela un terreno fértil donde extender sus prolongados tentáculos. El autor va alternando la historia principal, que se fundamenta sobre los cimientos del mítico manuscrito y los avatares  que este provoca entre ciertos personajes en distintos lugares y épocas, con los sucesos acaecidos en ese otro plano cósmico donde todo se transmuta y donde las leyes de la física ya no son las mismas.
 En la novela hay por supuesto muertos vivientes, pero lo cierto es que tampoco podría decirse que su argumento gira en torno a ellos, sino que se nos habla principalmente de otros asuntos y, cómo no, estrechamente relacionados con ese manuscrito escrito por el árabe loco.
 Abundan los festines de entrañas y las orgías de fluidos corporales en diversos episodios especialmente viscerales. Hay un capítulo que recuerdo precisamente por su dureza que, aunque narrado siempre sin perder del todo cierta perspectiva un tanto aligerada por el humor, a veces nos hace retorcernos de puro dolor inducido por las escenas detalladas. Ese capítulo relata los horribles hechos acaecidos en el campo de exterminio nazi "el pequeño Dachau". Dachau fue una espantosa realidad que cuesta creerse y duele rememorar. En esta ocasión, Aroca nos relata los hechos de este otro "pequeño Dachau", donde al parecer un científico degenerado ha estado experimentado con seres humanos hasta límites dificilmente asimilables por una persona normal. Para los seguidores de Lovecraft este último individuo les resultará sin duda muy familiar.
 Por último, Aroca nos regala dos deliciosos relatos cortos, a mi juicio de lo más amenos e interesantes, así como una peculiar guía de Arkham.
Aunque en algunos momentos se me ha hecho un libro un tanto complejo debido a los continuos saltos temporales y la diversidad de personajes, en resumidas cuentas me ha parecido un libro muy completo y entretenido.


viernes, 29 de marzo de 2013

EL RESPLANDOR EN TU MEMORIA. 



Lágrimas de fuego riegan al atardecer las tranquilas aguas de ese mar con nombre de rey azotado por una tragedia insoportable. Las laderas pedregosas se yerguen con majestad sobre las inmensas alfombras verdes que forman los campos de olivos. En el camino se pueden contemplar aquí y allá, pequeños altares depositarios de los ruegos de los caminantes. Más allá de ese lugar donde el camino es estrangulado por las lenguas de dos mares tranquilos e impolutos, cobra forma ante tus ojos maravillados la tierra que antaño fuera testigo de guerras legendarias, proezas sin parangón y gestas heroicas.
Teatro de Epidauro
 Templos de la cultura han emergido una vez más desde la profundidad de la roca que las tenía prisioneras, para extender su magia a tus pies. Ahora los ecos de artistas ancestrales declaman nuevamente, reverberando sus voces magistrales en la ladera escalonada, recitando en tus oídos historias repletas de hermosura pero también tragedia. Más allá, los muros maltrechos por las eras aún pueden dibujar en tu mente lienzos preñados de grandeza y en la tumba donde yace el tesoro invisible de un rey la luz azulada de su corona ceñirá tu cuerpo, mientras sonríes al ser acariciada por la magia de su ser. Luego prosigues el camino para llegar a ese entorno cuajado por las titilantes luces de atletas condecorados con coronas de olivos.
Olimpia
Tal vez las imponentes columnas yazcan desplomadas sobre el suelo, pero tus ojos nuevamente pueden contemplar la imponente grandeza que nunca ha abandonado esas piedras milenarias. Todavía retumban las voces de los excitados espectadores por todas partes y tu mente puede recrear ese reflejo maravillado que en otro tiempo ardiera en la mirada de esas gentes. Puedes imaginar sus rostros llenos de regocijo y hacer que el fuego de su mirada arda de nuevo en la habitación de tus pensamientos. Dejas descansar tu pie sobre la línea de una meta y notas cómo una energía inextinguible recorre tu cuerpo, erizando el vello de tus brazos.

Puerta de los leones en Micenas
 Ha llegado entonces la hora de atravesar esa inmensa llanura de olivos, para ascender con el corazón palpitante de alegría la ladera de un monte legendario. Tu aliento se funde con la magia de esa brisa suave que recorre las crestas pedregosas del santuario. La noche esconde secretos que poco a poco podrás ir desvelando haciendo uso de los ojos de la imaginación, esos que alcanzan a vislumbrar lo que hay mucho más allá de las fronteras de la simple materia. En la mañana un sol resplandeciente obrará el milagro, hará que broten para ti otra vez las voces de esas mujeres que antaño servían como oráculo de profecías confusas para reyes, héroes y tiranos. A través de senderos escarpados y cigzagueantes recorrerás todos y cada uno de los rincones de esa cima que en algún momento de la historia fuera el ombligo mismo del universo.

Templo de Apolo en Delfos
 Pero aún hay más, mucho más por ver. Te maravillarás una y otra vez con esas místicas formaciones pétreas de color rojizo, sobre cuyas cimas aún se afianzan monasterios de madera, con sus edificaciones abigarradas y sus frescos jardines desafiando a la gravedad. Contemplarás reliquias guardadas como tesoros y asomarás tu mirada curiosa a esas terrazas altas donde tan sólo las águilas y los hombres místicos son capaces de levantar sus moradas. Más tarde atravesarás el mar entre lluvias de blanca espuma para alcanzar las costas tranquilas de unas islas donde reina la luz y donde el viento sopla suave una melodía de dulces armonías.
 Y por último, antes de regresar, visitarás el templo de la diosa de las dos caras. La diosa de la guerra y también la diosa de la sabiduría te acogerán en su sala de regias columnas para desvelarte algunos de sus secretos, antes de que retornes a tu mundo de vigilia. Pero recuerda, si me lo propongo, quizás pueda despertar una y otra vez, en el mundo de tus sueños, toda esa magia que has dejado atrás, mediante una letanía de susurros. Porque quien ha visto y ha sentido, siempre atesora algo en su interior.

domingo, 24 de marzo de 2013

             DELIRIOS CÓSMICOS DE UN ESPÍRITU INQUIETO. 


 Algunas veces, los impulsos que manejan nuestra voluntad de manera secreta y misteriosa nos llevan por caminos no planificados. Son arrebatos repentinos de pura espontaneidad, nacidos de un germen cósmico que yace latente en algún recóndito escondrijo de nuestro ser. Son quizás el reflejo de ese pulso celestial que rige con precisión no ortodoxa toda la materia que nos envuelve y que forma parte de nosotros, como nosotros formamos parte de ella, aunque algunas veces parezcamos olvidarlo. Pero no todo es materia, pues más allá de ella hay algo que nuestros sentidos no pueden decodificar. Nuestra mente terrenal, en muchos casos, no alcanza a identificar la naturaleza de esos impulsos. Sin embargo, ese mismo germen ancestral que anida allí donde nuestra parte material se desvanece, para dejar paso a algo menos tangible desde el punto de vista racional, muchas veces nos hace intuir un universo distinto aunque también repleto de misterios por desentrañar. Cuando uno mira al cielo en una noche estrellada, alejado de cualquier aberración sonora, prejuicio o ajetreo carnal, una leve brizna de esa magia hace que esos impulsos ancestrales se vean despertados en nuestro interior. Un revoloteo de divinidad nos hace sentir que hay algo más allá de lo que nuestros ojos pueden contemplar, algo que palpita en nuestro pecho y genera ondas de felicidad casi inexplicable, desatando en la mente una lluvia fresca de sensaciones mágicas.

 A veces siento ese repentino y perentorio arrebato en mi pecho que me obliga a zarandear todas y cada una de las terminaciones nerviosas de mi mente, para ver si así caen de una vez todos esos frutos abotargados de algunas ideas que aún se resisten a ser paridas. Y es que en ocasiones se quedan ahí colgadas molestamente y es preferible darles rienda suelta, aunque quizás ni uno mismo luego las reconozca como propias y llegue a pensar que está ante una prolongación tentacular de su propia locura hecha palabra o acción. Pero, demonios, qué bien se queda uno cuando al fin ha sacudido todas esas inquietudes y las ha dejado ordenadas con delirante pulcritud sobre el amplio alfeizar que hay donde la ventana de sus emociones.

lunes, 11 de marzo de 2013

UN BREVE REPASO POR ALGUNOS LIBROS Z QUE LEÍ HACE YA ALGÚN TIEMPO.



Fue exáctamente tras haber leído esa transguesora novela de Alejandro Castroguer que es "El Manantial", que se despertó en mí el hambre de realizar reseñas sobre libros. Antes la idea no me cautivaba demasiado, ya bien fuera por la responsabilidad que conlleva el verter una opinión que otros muchos luego puedan tachar de incorrecta o simplemente porque me veía poco experimentado en el arte de reseñar. Sin embargo, una vez superados mis recelos, me di cuenta de que es esta una forma magnífica de exprimir un poco más mis lecturas y sacarles más partido. Por otro lado, también puede servir para, con el tiempo, recordar mejor el sabor que ha dejado en mi cierta obra literaria o incluso para que posibles nuevos lectores se decidan por fin a leer alguna de esas obras.
 Como lector suelo decantarme últimamente por la novela histórica, sin embargo, la ficción, el terror o la fantasía épica siempre me han aportado grandes horas de placer. Dentro de estos géneros, podría considerarse que ya ha nacido un "subgénoro" con vida propia, y utilizo este calificativo no de manera peyorativa, sino todo lo contrario. Estamos hablando del subgénero zombi.

 Hoy día considero dicho subgénero como un terreno perfectamente lícito para desarrollar en él todo tipo de historias, un trasfondo que nos puede ser realmente útil como trampolín de sentimientos, emociones o vivencias. Desde dicha plataforma se pueden contar infinidad de historias, siempre que uno sepa no dejarse arrastrar mucho por fórmulas demasiado rígidas y sujetas a factores que puedan redundar en el tedio de la repetición infinita.
 Pues bien, he aquí que como mi "sana fiebre" de dejar constancia, en forma de reseña, de mis lecturas preferidas, nació más bien hace poco, me he dejado atrás un buen puñado de novelas dentro de este subgénero que ahora me hubiera gustado poder comentar. Como el tiempo ha empañado un poco el recuerdo de esas lecturas, y no las podría ahora reseñar con total justicia, me limitaré en esta entrada a recordar algunas de ellas a base de pequeñas pinceladas.

"Cuando Susanah Llora" De Juan José Castillo.


  Una novela coral que nos aleja de las grandes urbes que suelen servir como trasfondo para la mayoría de estas historias, para llevar la acción a un pueblo donde encontraremos un buen elenco de personajes. Una obra ágil y entretenida, de personajes muy bien construidos y donde hay cabida para héroes y villanos, pero todos ellos muy terrenales. Por su forma de narrar, por las dosis de originalidad y por la capacidad que tiene el autor para hacernos conectar con sus personajes, es una de las obras de este género que mejor sabor de boca me han dejado. Quizás, eso sí, la naturaleza de los personajes hubiera podido dar mucho más juego al autor y al final se me hizo un tanto corta. Podría haberse tal vez exprimido mucho más la idea, pero aún así tal y como está me parece una novela altamente recomendable y entretenida.

"Los Caminantes" de Carlos Sisí (toda la saga).

 Una adictiva saga repleta de personajes de muy diversa índole, acción y grandes dosis de entretenimiento. A estas alturas todos aquellos que se consideren seguidores de este género ya conocen al autor como uno de los precursores del mismo. Su obra presenta muchos elementos ahora considerados clásicos y fundamentales dentro de la temática zombi, pero sus páginas aún conservan cierta frescura por su manera entretenida de narrar los hechos y cierta capacidad de crear empatía con algunos de sus personajes, o por el contrario desprecio hacia algunos otros. Una lectura fundamental para todo aquel que desee adentrarse en el mundo de las novelas de zombis e imprescindible, en mi opinión, para los amantes del género.

"Sherlock Holmes y los Zombis de Camford" de Alberto López Aroca.

Una bocanada de aire fresco a mi juicio totalmente necesaria dentro del género. Considero muy apropiado que de vez en cuando, alternándose con obras un poco más "canónicas" vayan apareciendo otras, como la presente, bastante alejadas de los elementos clásicos. Alberto aprovecha el tirón de la temática para contarnos, como he leído en alguna parte que él mismo dijo, "lo que le da la gana". Y lo hace estupendamente bien, sin desentonar, pero llevándonos por un terreno donde el autor se siente a gusto y conoce en profundidad. Tiene grandes dosis de originalidad en cuanto al marco utilizado como telón de fondo, pero al mismo tiempo sus páginas son casi una guía de obras clásicas de la ficción. La única pega que le he encontrado es que hacia el último tercio de la novela todo se condensa demasiado y aparecen un elevado número de personajes y resulta un tanto difícil asimilar tanta información en tan pocas páginas. No obstante he encontrado que la novela aporta grandes dosis de entretenimiento y está muy bien escrita. Pronto hincaré el diente a otra de sus creaciones "Necronomicón Z", que me espera de forma tentadora en una de mis estanterías.

"Antología Z 3" coordinada por Juan De Dios Garduño y Álvaro Fuentes.

Adquirí este volumen en la librería Nexus 4 de Santander tras una de mis primeras presentaciones. En ella tuve ocasión de conocer a uno de los autores que colaboran en el mismo; "Javier Fernández Bilbao", a quien mando un saludo desde aquí. Devoré el libro en apenas un día. Sus historias son variadas y abunda la casquería, el humor y también los momentos de terror. Es un volumen de lo más completo, donde hay cabida para los momentos más divertidos o la tensión propia del mundo zombi, así como, por su puesto, los festines de vísceras. Desde el antiguo oeste hasta el plató de un canal de televisión, pasando por la lupa de Sherlock Holmes, hay historias para todos los gustos.


"Guerra Mundial Z" de Max Brooks.

Un libro de temática zombi que logra alcanzar cotas de realismo inimaginables. Max Brooks ha conseguido como nadie hacernos creer lo que nos está contando, ya que en muchos casos se aventura a imaginar cómo sería el mundo en una guerra de humanos contra zombis, pero siempre teniendo en cuenta los mecanismos por los que nos regimos hoy día. De esta forma, va labrando unos planteamientos muy bien razonados. La fórmula, bastante atípica, utilizada para narrar los hechos, está alejada de lo que sería la estructura de una novela, ya que lo que hace es relatarnos el transcurso de esa guerra a través del testimonio de varias personas que vivieron el conflicto. Es el personaje de un periodista el encargado de ir recopilando esa información a base de entrevistas a afectados y supervivientes de la tragedia, una vez esta ha quedado ya relativamente atrás en el tiempo. Japón, Corea del Norte, Oriente Próximo, Estados Unidos, Europa, ningún país o continente se libra del bisturí de ese avezado periodista. Un libro que personalmente me ha aportado grandes dosis de entretenimiento e incluso me ha hecho recapacitar sobre algunas cosas, ya que Brooks no desaprovecha la oportunidad para indagar en los mecanismos de algunos sistemas políticos o, por ejemplo, la manera de funcionar de las empresas farmacéuticas.

"Cell" de Stephen King.

Aunque algunos no consideren esta novela una más dentro del género Z, yo pienso, por el contrario, que tiene todos los elementos necesarios para ser catalogada como tal. Es más, fue la primera que leí, si no recuerdo mal, que estaba ambientada en el universo zombi y aún hoy día sigo recordándola como una de las más aproximadas, "en algunos aspectos", al arquetipo creado por George A. Romero. No en vano hay una dedicatoria al mítico director del propio King al principio del libro. Ese ambiente opresivo, esas mareas inmensas de podredumbre andante, esas alegorías a una sociedad idiotizada; todo ello encuentra cabida dentro de este maravilloso volumen. Además hay varios alicientes que hacen que se mantenga la intriga hasta el final y la forma de contagio  es muy novedosa, muy original. Me ha gustado mucho el comportamiento de los podridos, ya que estos van pasando por distintas fases, propiciando así que nuestro interés se mantenga hasta el final. Los personajes son los justos, pero están estupendamente construidos y el autor logra que nos lleguemos a interesar por su pasado, su precario presente y su nada seguro porvenir. La acción se desata ya casi desde el principio y no tendremos tiempo para el aburrimiento, aunque sí ciertos respiros donde la tensión podrá saborearse con más detenimiento. Eso sí, hacia el final de la novela hay cierto comportamiento de los infectados que no terminó de convencerme, es más, llegué a pensar que se le había "ido un poco la pinza al autor". Aún así, es una de las novelas que más me han gustado dentro del género. Ah, y por si no hubiera quedado claro aun con el detalle de la portada, los teléfonos móviles tienen mucho de culpa en todo lo que ocurrirá.

 Estas son solo algunas muestras dentro del rico mosaico que conforma hoy día la literatura de dicho género. Como se puede ver, hay mucho donde elegir.

miércoles, 6 de marzo de 2013

RESEÑA DE "LOS ASESINOS DEL EMPERADOR" DE SANTIAGO POSTEGUILLO.



Conspiración, guerras civiles, cataclismos trágicos, intrigas de poder, conquistas épicas, asedios, luchas de gladiadores y un sinfín de experiencias más te esperan al otro lado de la tapa de esta voluminosa primera entrega, de lo que será una nueva saga a cargo del siempre genial Santiago Posteguillo.
 La novela arranca ya en medio de una conjura pergeñada por el propio senado para terminar de una vez por todas con lo que se está convirtiendo en una amenaza para el imperio. No se trata ahora ya sólo de mantener las fronteras bien defendidas ante los distintos pueblos bárbaros que acechan al otro lado. Ahora el peligro palpita más vivo que nunca en el propio seno de la ciudad eterna. Cuando lo que se enquista dentro de un imperio es su propio corazón, la solución menos dramática es sencillamente extirpar ese mismo mal de manera tajante, para restablecer el orden bajo el mando de un nuevo emperador alejado de corrupciones y locuras.
 La parte inicial de la novela nos sitúa ya en el momento mismo en que está a punto de ejecutarse esa peligrosa operación secreta para derribar a un emperador corrompido por sus locuras y excentricidades. Luego Posteguillo nos deja durante varios cientos de páginas con la intriga de saber cómo terminará esa operación casi suicida. Repentinamente retrocedemos atrás unas décadas para situarnos varios emperadores antes que Domiciano. Tendremos así la ocasión de profundizar en esa Roma imperial que está dejando atrás una dinastía tan importante como la de los Julio-Claudios, para adentrarnos en otra no menos importante como la de los Flavios. Sin embargo, habrá una ardua y escabrosa transición entre ambas familias imperiales, donde la nota predominante será la guerra civil y las intrigas palaciegas, el desorden y la falta de liderazgo firme, en una Roma que amenaza con desmoronarse. Tendremos ocasión de conocer de primera mano a los emperadores más denostados, odiosos y egocéntricos que ha parido la historia de tan longeva hegemonía. Pero al mismo tiempo asistiremos a momentos decisivos, donde podremos apreciar ese ingenio militar nunca huérfano del genio de los estrategas ni la creatividad y el arrojo de los ingenieros más avezados.
 Por supuesto, no todo serán emperadores débiles, corruptos o deplorables. También habrá espacio para la sensatez y el aplomo de líderes que conducirán su imperio con mano firme pero sabia, por un camino enfocado en afianzar las fronteras o incluso llevarlas un poco más allá.

 Se nos brinda incluso la oportunidad de descender a las cloacas de la Roma imperial, donde podremos presenciar ese submundo tan desconocido y olvidado adonde va a parar todo el desecho de una sociedad donde no faltan los excesos, incluso los de la sangre. Ese mismo fluido vital es derramado en la arena de ese anfiteatro por todos ahora conocido con el nombre de "Coliseo", para deleite de una plebe que está hambrienta de dantescos espectáculos con los que poder olvidar durante un buen rato su vida miserable y apocada.
 Vespasiano, Tito o Domiciano son tan sólo algunos de los personajes históricos que podremos conocer a través de la visión de este gran novelista. Asistiremos a la caída de Jerusalem y su saqueo bajo el mando firme de un Tito obstinado hasta las últimas consecuencias. Viviremos los horrores que puede sembrar un monte como el Vesubio cuando está furioso y vomita su ira en forma de mares de ceniza y lava sobre la mítica ciudad de Pompeya. Observaremos los progresos de esa magna obra que en su momento fue el anfiteatro Flavio y por supuesto viviremos la angustia y la tensión con la que los gladiadores luchaban en la arena por su propia vida. Y, cómo no, claro, conoceremos a Marco Ulpio Trajano, ese hispano fiel a su imperio, que estará destinado a convertirse en el primer emperador de la historia de Roma no nacido en la propia capital del imperio.
 Al otro lado del Danubio acechan los Dacios a las órdenes de un temerario Decébalo, mientras que los rudos germanos ansían cruzar las fronteras del Rin en su siempre lluviosa tierra. Ambos representan el constante peligro que ejerce presión sobre las fronteras de un imperio que no puede permitirse el desgaste continuo de esas guerras civiles que le hacen balancearse en la cuerda floja.
 Especialmente emotivo he encontrado el último capítulo del libro, cuando cierto personaje tiene una audiencia privada con el nuevo emperador.
 Una novela que cuenta con todos los ingredientes para hacer las delicias de los amantes de la literatura histórica. Personalmente he quedado más que satisfecho con esta joya de más de mil páginas. Lo mejor de todo es que es sólo el principio de esta nueva saga y todavía queda mucho por llegar. Cuando una novela tan extensa como la que nos traemos entre manos, te hace desear más y más, eso quiere decir que estamos sin duda ante uno de los mejores literatos de nuestros tiempos. Yo al menos así lo veo.
Como curiosidad me gustaría añadir que hay un hecho, algo que al principio parece meramente anecdótico, sobre la vida y las costumbres cotidianas del emperador Domiciano, que en realidad puede tener más importancia de lo que parece. Uno se dice durante la lectura que quizás el autor quiera incidir en ello por alguna razón y lo cierto es que no está equivocado. En las notas históricas que figuran en la parte de los apéndices se nos aclara todo esto y yo no pude reprimir una sonrisa casi de complicidad al ver al fin confirmadas mis sospechas.

jueves, 21 de febrero de 2013

MI APORTACIÓN AL MUNDO LITERARIO. BALANCE TRAS UN AÑO DE CAMINO.



Mientras escribo estas líneas, hace ya casi un año que mi novela fue editada bajo el sello de Dolmen Editorial. Ha llegado el momento de que haga balance, de que reflexione e intente valorar el impacto que haya podido tener la misma entre los lectores. Hace poco que ésta ha sido nominada para el primer premio EATER en la categoría de mejor novela zombi. Me gustaría exponer aquí mis impresiones también con respecto a esto, y lo que ello pueda suponer a título personal. 
 Pues bien, quisiera comenzar refiriendo mis sensaciones iniciales, las que tuve durante los primeros meses. En el transcurso de estos tuve ocasión de leer alguna reseña u opinión, y la cosa no pintaba mal. El libro parecía estar gustando, al menos a esos primeros lectores. También me llegaron buenas opiniones de gente mucho más cercana: amigos, compañeros, etc. Con estas últimas opiniones algunas veces no estas seguro de hasta que punto son objetivas, porque, claro, en ocasiones tus amigos quizás inclinen un poco la balanza de su opinión en tu favor. De todas maneras, hay elementos en una opinión que pueden indicar el grado de sinceridad de una persona y, en definitiva, durante esas primeras semanas me sentí bastante satisfecho con el resultado. 
 Luego la cosa se fue apagando bastante. Había pocas reseñas en relación al tiempo que la novela llevaba publicada. Así mismo, tuve ocasión de leer las primeras opiniones negativas. Por supuesto, siempre he sido respetuoso con estas últimas, tratando de aprender de ellas para luego enmendar mis errores en un futuro, siempre y cuando, claro, estas sean al mismo tiempo respetuosas con mi obra y con mi persona. Llegados a este punto el desánimo me hizo retroceder varios metros en el terreno de la fe. Llegué a pensar que quizás no estuviera gustando demasiado. También me di cuenta de que yo no había difundido lo suficiente su publicación y no había, por tanto, muchos lectores al corriente de su existencia.
 Sin embargo, poco a poco, veo, por nuevos comentarios y opiniones, que la novela sí está gustando a bastantes lectores. A algunos incluso mucho. Cada vez son más personas desconocidas las que me felicitan y me hacen llegar sus impresiones positivas. Uno siente entonces al fin que, quizás, después de todo, haya hecho un buen trabajo. Tras leer cada una de esas valoraciones tan halagüeñas mi fe en mi mismo se afianza un poco más. 
 Bajo esta nueva perspectiva he decidido plantearme que, si la novela gusta a unos cuantos, quizás pueda gustar a muchos más. Pero para ello es necesario siempre difundir, compartir, dar un toque de atención como quien dice: ey, señores, esta obra está aquí, a algunos les ha gustado y considero que quizás os interese.
 He aquí el meollo de la cuestión. Cuando supe que la obra había sido incluida entre unas cuantas, para ser sometida a votación me dije, ¡qué diablos!, quizás sea adecuado darle un poco de bombo. Soy consciente de que varios amigos y compañeros no han estado de acuerdo en este procedimiento seguido para la elección de una novela premiada. Les comprendo, pues en cierto modo llevan razón. El sistema seguido se basa quizás demasiado en el nivel de popularidad de cada autor y en a cuánta gente puedan movilizar. Pero mi decisión de difundir y pedir votos, ha sido sustentada bajo el lado muy positivo que le veo a este sistema. Gracias a él, autores que quizás no hayan tenido oportunidad de ello, o no hayan sabido hacerlo, tienen ahora la ocasión de dar un poco de publicidad a su obra. Y si esos autores, como en mi caso, están convencidos de que han hecho un buen trabajo, entonces considero adecuado valerse de esta oportunidad. 
 En resumidas cuentas, he llegado a la conclusión de que, si estás convencido de que has realizado un buen trabajo y has parido una obra con la que un buen puñado de personas ha disfrutado, es bastante lícito aprovechar la ocasión que te brindan en un premio, independientemente del resultado del mismo y si quedas o no en primer lugar. 
 Soy consciente de que si las obras nominadas han llegado a estar ahí, es porque varios lectores las han considerado capacitadas y dignas de ello. Algunas de ellas las he leído y estoy de acuerdo en que merecen estar donde están. Sobre la mía prefiero que otros opinen. Pero una cosa sí que tengo bien clara. Si no estuviera plenamente convencido de que "El Jardín Impío" puede ser interesante para un buen número de lectores, no promovería su lectura ni difundiría su presencia en las estanterías de las tiendas o entre los participantes a un premio literario.
 Dicho esto también me gustaría añadir que, una vez más, doy la enhorabuena a todos mis compañeros y amigos por sus excelentes obras. Aquí, en mi propio blog, podréis encontrar reseñas de unas cuantas donde expongo mi opinión sobre las mismas. Al principio no me cautivaba mucho la idea de argumentar mis opiniones sobre otras obras mediante esta fórmula, pero tras la lectura de una de ellas, pensé que quizás fuera interesante. Y como siempre digo, sobre obras que me han gustado o a las que he encontrado interesantes, me resulta grato opinar. Por otro lado, si una novela no me ha convencido, siempre preferiré no pronunciarme.
 Y tampoco quisiera concluir esta reflexión sin mencionar el enriquecimiento como autor que supuso para mí el haber compartido presentaciones en el primer festival Celsius 232. Allí tuve ocasión de conocer a un buen puñado de autores. De ellos he aprendido muchas cosas y he podido compartir otras muchas.

viernes, 15 de febrero de 2013

                                         LA LUZ QUE ME GUÍA. 



La noche despliega ahí afuera sus negros encantos. Los gatos maúllan aterrados, buscando el cobijo de alguna esquina donde puedan encontrar un remanso de calor ante el frío de la cruenta madrugada. Arrebujado bajo mis mantas, yo también intento escapar de ese aliento gélido que atenaza mis miembros anquilosados. Las retorcidas sombras de los árboles trazan sobre mi ventana fantasmagóricas imágenes. Son como zarpas agarrotadas que intentan atrapar mi alma, antes de que esta logre zafarse, se escabulla entre la grieta de algún sueño y descienda a esos abismos oníricos preñados de magia y, algunas veces, también horror. 
 Entonces mi mente se desliza por una de esas grietas, escapando al fin del plano de la fría vigilia. Atrás dejo esas sensaciones mundanas que mantenían mi cuerpo aterido y agarrotado. Un océano inmenso de recuerdos se van difuminando, a la par que avanzo por los senderos de ese sueño. Se van amontonando aquellos a mis espaldas, formando una montaña cuya sombra ahora queda muy atrás. Forman ya parte del pasado y, por tanto, esa misma negrura ya no puede ensombrecer lo que ante mi va cobrando forma. 

Inmensos campos de trigo se extienden más allá de los confines de mis pensamientos. Son como alfombras doradas que brillan resplandecientes, bajo esa luz que derrama el sol majestuoso en un cielo sin apenas nubes. Entre ellos se abre paso un río de aguas trasparentes, cuyo lecho pedregoso puede contemplarse sin dificultad desde la superficie. Entonces mis pasos me llevan directos a una suave loma, donde crecen árboles de hojas plateadas y cuyas ramas están ligeramente combadas por el peso de sus frutos. Más allá puede contemplarse una pradera y luego una franja de hierba segada que recorre la ribera del río de aguas frescas. Allí la luz se hace más intensa y la brisa sopla con dulzura una melodía. Sobre un banco de madera, ante una de las muchas mesas que se pueden observar por toda la llanura, una luz va tomando forma y me invita a compartir asiento. Mientras el aroma estival va llenando mis pulmones y el molesto aguijonazo de pretéritos recuerdos cede ante la magia de ese sueño, voy tomando consciencia de que la noche ha dejado de ser fría y los gatos ya no maúllan aterrados al otro lado de la ventana de mi mente. He recorrido distancias sólo salvables por el pensamiento, para encontrar un hálito de presente que me haga sepultar por fin todo el asfixiante pasado de penurias.
 Ahora mis espíritu roza la superficie celeste, más allá de las nubes, donde el tiempo se detiene y se respira el mismo hálito que flota en los sueños. Surco el cielo junto a la luz que alimentó mis esperanzas allí en aquellos extensos campos dorados, en dirección a una tierra legendaria. Templos sagrados ante mis ojos y los tuyos, vestigios de un pasado glorioso alimentan la imaginación, para dar forma a maravillosas visiones de un pasado mítico. Ahora nuestro pasado y nuestro presente se funden en uno sobre esa tierra milenaria, pronto darán el fruto de un futuro rebosante de promesas, y mientras, el espíritu de Apolo y Artemisa nos visitan en la noche, allí en las faldas del monte.


 A veces me pregunto si habrá alguna manera de hacerte llegar, mediante palabras, todo ese abanico de maravillosas sensaciones que suele despertar en mi interior tu sola presencia. En más de una ocasión lo he intentado. Sin embargo, pronto me he dado cuenta de que no era capaz de encontrar las palabras adecuadas, la fórmula que hiciera verdaderamente justicia a tantas y tan buenas vibraciones como las que tu ser provoca en mi alma. Podría quizás tan sólo aproximarme un poquito a expresar todo lo que siento gracias a ti, y es por ello que así lo voy a intentar al fin.
 Desde que en mi vida y en mi particular mundo llegó ese rayo de esperanza que eres tú, mis ganas de vivir se han intensificado de manera inabarcable por el pensamiento.  Ahora, allí donde anidaba un vacío absoluto e insondable, en ese rincón de mi espíritu donde se habían asentado la soledad y la desidia, reina majestuosa la esencia de tu luz. Las brumas de esos antiguos tormentos se han disipado por completo bajo el calor de tu alma. El verde de los campos de mi mente ha reverdecido gracias al rocío de tus pensamientos, que por las noches, casi en silencio pero con ternura y devoción, lo van regando madrugada tras madrugada.
 Antes, mis pasos sobre el sendero del destino eran erráticos y dubitativos, mis botas se hundían en el fango de ese lodazal hediondo donde medra la desesperación.  Ahora sin embargo muestran al fin una firmeza inquebrantable, ya que hay un manantial de luz que los va guiando en todo momento.
 Entre las ramas de los bosques tupidos que conforman mi mundo interior sopla la brisa de tu esencia, meciendo y arrullando mis pensamientos, cada vez que la tormentosa nube de algún problema amenaza con azotar mis sentidos. Reinas por tanto con firmeza, pero con dulzura, allí donde los vastos territorios de mi mente han forjado un país cuyos confines aún no me he atrevido a conquistar.
 A veces, a falta de palabras lo suficientemente certeras o justas, simplemente intento hacer llegar a ti todas estas sensaciones mediante el uso de gestos, miradas o silencios cuajados de la misma armonía que me aportas. Más de una vez habrás notado cómo intento trasladarte, a través de un lenguaje silencioso, todo esto que ahora trato de explicar. Aun cuando no puedo encontrar en todo el campo labrado del saber humano, palabras a la altura con las que poder recompensar todo ese bien que has sembrado en mi alma y en mi vida, aun así, considero que merece la pena intentar al menos una aproximación literaria que me ayude a plasmar mi devoción por ti. Es por ello que hoy me he aventurado al fin a ello, y es así que ahora los inmensos portones de mi reino interior, aquellos que antes permanecían cerrados con celo frente a todo ser humano, están abiertos y dejan pasar sin freno alguno la magia de tu ser.