Mostrando entradas con la etiqueta Novela histórica. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Novela histórica. Mostrar todas las entradas

domingo, 20 de abril de 2014

RESEÑA DE "CIRCO MÁXIMO" DE SANTIAGO POSTEGUILLO.



Tras habernos adentrado, con el anterior volumen, en la arena misma del Anfiteatro Flavio para sentir muy cerca el sudor, el miedo y la sangre de los gladiadores, ahora toca experimentar la tensión y el peligro de las carreras de cuadrigas. Posteguillo nos conduce hasta las gradas de ese Circo Máximo donde tendrán lugar las más trepidantes competiciones entre aurigas. Alternando la visión de los espectadores desde el mismísimo palco imperial, con la perspectiva más vertiginosa de los corredores, ya en la propia pista, el autor nos muestra de forma sublime cómo debió ser aquello. Seremos, por tanto, espectadores privilegiados de tan emocionantes carreras, teniendo presente además la terrible carga a la que estaban sujetos esos temerosos aurigas en la arena del circo. Y debo decir que las escenas están narradas de una manera muy dinámica y amena. Posteguillo nos explica de forma clara y minuciosa cómo eran tales competiciones. Y lo va aderezando con sencillos pero esclarecedores esquemas, para que en ningún momento perdamos la pista de cada uno de los participantes. Esta primera parte de la novela nos acerca una de las facetas de aquella Roma imperial y, para mi gusto, resulta de lo más interesante y entretenida. No exento todo ello, ni mucho menos, de una gran carga de tensión emocional. Habrá momentos en los que el lector sentirá en sus carnes el peligro, el miedo, la euforia e incluso el dolor de esa arriesgada profesión del auriga.
 Al mismo tiempo, iremos conociendo esa misteriosa conspiración que alguien está urdiendo desde las sombras para ensuciar el nombre de ciertos personajes, con el fin de alcanzar oscuros propósitos. Y como todo ello está ligado firmemente, también nos adentraremos en la vida de las jóvenes Vestales de Roma. Se verán implicados en esa trama uno de los más prestigiosos senadores y abogados de la época, un tal Plinio el Joven, toda la casta sacerdotal, algunos seres corruptos y el mismísimo emperador Trajano. Ello nos conducirá más tarde a una serie de juicios apasionantes donde la emoción nunca estará ausente.
 Y como no podía ser de otra manera, también acudiremos hasta una de las fronteras más peligrosas del imperio. Allí palpita muy viva la llama de la guerra, que amenaza de manera constante la paz  y convierte esa franja del Danubio en una tierra peligrosa tras la que acecha la sombra inmensa de otra poderosa civilización. Esa paz frágil, sustentada mediante los quebradizos acuerdos del pasado, no tardará en tensionarse demasiado. Así muy pronto tendremos ocasión de presenciar batallas entre legionarios y guerreros dacios, sármatas y roxolanos. Los constantes escarceos  bélicos de los dacios y otras tribus aliadas en dominios romanos son algo que incomoda sobremanera al actual emperador romano. Además, éste no soportará mucho tiempo más el tener que ver a su imperio sometido a las vergonzantes condiciones pactadas por Domiciano, aquel otro Cesar que a punto estuvo de conducir a Roma a la catástrofe. Por si fuera poco, el imperio está pasando serios aprietos económicos y el emperador se niega, porque sabe bien que no será la solución,  a desangrar con más impuestos a su pueblo. Habrá, por tanto, que ampliar las fronteras en busca de nuevas riquezas con las que abastecer sus arcas. 
 En la novela está muy presente también la proeza más grande de un excepcional arquitecto llamado Apolodoro.Y el autor nos  lo relata como siempre de forma muy comprensible, pero sin escatimar en detalles que incluso nos harán implicarnos con una obra de semejante magnitud. Nuestros ojos irán viendo cómo toma forma la colosal creación de algo que, incluso hoy en día, sería muy difícil llevar a termino.
 Llega el momento de las batallas, de las estrategias, de los correos cifrados u otros medios de comunicación a distancia utilizados ya en época romana y de exprimir al máximo el ingenio. De la sangre, en definitiva, sobre los campos y el genio militar de los líderes de esas potencias. Una nueva Tapae, una inesperada Adamklissi, varios asedios y un sinfín de momentos bélicos que el autor nos irá relatando con precisión. Hasta llegar, por su puesto, a Sarmizegetusa. Es la hora también de las heroicidades, los actos de devoción más nobles pero también el de las traiciones y la cobardía. Ambas cosas estarán presentes en todos y cada uno de los bandos implicados. Pero, lo mejor de todo, sin duda, es que tendremos ocasión de conocer un poco más esas tierras olvidadas de La Dacia; sus costumbres, sus agrestes paisajes cuajados de verdor, las intrigas que dentro de su reino bullen también como en el seno de la propia Roma. Posteguillo nos acercará también a sus personajes, donde encontraremos a mujeres y hombres de una nobleza encomiable y, al mismo tiempo, a otros tan deplorables como innobles. Y dentro de todo este torbellino de emociones bien narradas, conoceremos lo terrible que puede ser la ira de un emperador que ha sido herido en lo más débil de su alma.
Busto de Decébalo, rey de la Dacia.
Recreación del Circo Máximo.
  Luego nos tocará volver a Roma. Habrá que conocer el desenlace de esas intrigas llevabas a cabo desde la oscuridad por pertinaces conspiradores. Tendremos ocasión de asistir a varias carreras de cuádrigas, más emocionantes, si cabe, que las anteriores. También tendremos que saber cuál el destino de viejos personajes ya conocidos en el anterior volumen. Y debo decir que la última parte de la novela se convierte en una auténtica montaña rusa de emociones, donde habremos de temer de manera constante por la vida de nuestros personajes favoritos. No habrá respiro, no habrá calma, no tendremos ocasión de relajarnos mientras vamos devorando con avidez páginas y más páginas. Cierto es que quizás algunos hechos puedan ser un tanto previsibles pero, como nunca tendremos la certeza de nada, la tensión continuará viva hasta el mismísimo final. Un final que nos depara instantes repletos de una ternura conmovedora. No soy lector al que sea demasiado fácil arrancar una lágrima, pero debo admitir que, nuevamente, Posteguillo ha logrado tocar los resortes preciosos para hacer que me emocionara en numerosas ocasiones. 
 Ahora toca esperar hasta la próxima entrega de esta grandiosa saga que, seguramente, y por fortuna, no será la última por parte de este grandísimo escritor. 

domingo, 29 de diciembre de 2013

RESEÑA DE 22/11/63 DE STEPHEN KING.



La lejana e hipotética posibilidad de los viajes en el tiempo siempre nos plantea, de entrada, un amplio abanico de dilemas tremendamente complejos para el pensamiento humano contemporáneo. Las paradojas temporales se multiplican con el solo pensamiento de que pudiera darse algo semejante en nuestra realidad más tangible. Siempre nos vemos, en gran medida, paralizados ante las consecuencias que pudiera acarrear algo tan complejo, ya que nuestras limitaciones imaginarias chocan frontalmente con cada uno de esos escollos que al momento nos impone la comprensión humana del concepto en sí. Pero es innegable que resulta divertido fantasear con todo ese conglomerado y laberíntico universo que podría desatarse de un viaje que sobrepasara esas fronteras espacio-temporales. Siempre y cuando, claro está, esa ilusoria idea esté delimitada por unos márgenes medianamente sencillos y no decidamos complicarnos demasiado, tratando de asimilar conceptos que quizás nos sean por el momento inaccesibles.
 En la presente novela, el maestro King acota ese concepto bajo unas premisas que nos permiten adentrarnos durante algunas horas en un universo que logra romper el tejido del tiempo y el espacio sin que nuestra mente roce demasiado la locura. Establece unas fronteras, limitándose tan sólo a llevarnos de la mano a través de un paseo por tiempos pretéritos, que nos hará más deliciosa la experiencia, sin llevar demasiado lejos todo ese mosaico de planteamientos. Todo queda agradablemente reducido, por tanto, a un espacio temporal muy concreto y a una meta muy clara. Aunque no por ello la consecución de esa meta dejará de estar muy sujeta a las terribles consecuencias de lo que hemos dado en llamar "efecto mariposa". Cada acto de sus crononautas podrá desatar verdaderos huracanes de paradojas en el tejido espacio-temporal, es cierto. Pero esas tormentas no revelarán su fuerza demasiado pronto en la novela y podremos disfrutar plenamente del viaje mientras este dure. 
 King ha elegido una época que sin duda, y como ha dejado claro en varias de sus obras, le resulta particularmente atractiva. De hecho, hay claros guiños a algunas de sus novelas más conocidas, como por ejemplo "Christine". Ese extraño magnetismo con el que dotó al Plymouth Fury del 58 volverá a ejercer, aunque de manera fugaz y durante unas pocas páginas, su misteriosa fuerza sobre nuestras mentes. La orquilla espacio-temporal será fijada desde ese mismo año hasta el sesenta y tres. En este último tendrá lugar el trágico suceso en torno al que girará toda la trama; el asesinato del presidente Kennedy.
 La meta del protagonista, de ese crononauta de King, está suficientemente clara en vista de lo anteriormente dicho y, por tanto, no ahondaré más en todo ello.
 Los personajes del escritor de Bangor siempre destacan, a mi juicio, por lo profundo y real de su construcción. Este caso no será una escepción. King nos hace empatizar de manera tal con sus protagonistas que pronto nos sentimos llevados por sus emociones, llegando incluso a considerarlos muy queridos. Todo lo que le ocurre a este particular crononauta nos hará sentir muy dentro lo que bulle en su interior. 
 La obra está teñida de un sentimentalismo que, sin embargo, no llega nunca a resultar edulcorado para nada. No solo hay cabida en ella para la intriga, el suspense o lo trágico, sino que también notaremos ese halo de ternura que la hará un poco más cercana en ciertos aspectos humanos.
 Una interesante paradoja dentro de la novela, es la extraña circunstancia de que un hombre de nuestros días pueda llegar a encontrar su verdadero hogar en un tiempo pasado donde ni siquiera él existía. Esa tierra pretérita llegará a convertirse en su destino futuro. Allí encontrará a las personas que no pudo hallar en el año 2.011 y todos los anteriores de su antigua vida, donde la senda de la misma corría por un rumbo más comprensible para la cronología de la existencia tal y como la conocemos. Se convertirá en uno más dentro de una comunidad en la que se encuentra a gusto y sentirá con más intensidad que nunca los pequeños placeres de la existencia. Pero la mente del ser humano está algunas veces tristemente programada para acatar un orden muy concreto, que a menudo le aleja de lo que verdaderamente quisiera. Su nueva vida se verá ferozmente azotada en numerosas ocasiones, por tanto,  por la tragedia de lo imposible.
 Poco a poco iremos llegando al culmen de esa carrera en ocasiones frenética que supone el pretender alcanzar algo quizás imposible. Y durante ese proceso iremos disfrutando, asombrándonos y sufriendo con los vaivenes de un curso temporal tan asombroso como repleto de sorpresas.
 Cabe mencionar lo escrupulosamente documentado de la obra. King parece haber hecho un trabajo espléndido a la hora de recabar información con la que construir el escenario de su obra para que todo parezca realmente coherente. Eso sí, dentro, obviamente, del terreno movedizo en el que ha decidido adentrarse. Aunque también debe quedar claro que el autor ha decidido, en algunos casos, y como luego aclarará, mover algunas fichas históricas a su antojo, con el fin de que su historia pueda ser construida tal y como a él le interesa.
"22/11/63" se trata, a mi juicio, de una de las mejoras novelas del escritor de Bangor. Me ha resultado tremendamente entretenida, entrañable e incluso dada a hondas reflexiones. Logra relatar con sencillez y cercanía la experiencia de este crononauta salido de su imaginación, e incluso hacer que el corazón de uno palpite al ritmo de sus sentimientos. Con un final absolutamente emotivo que ha logrado arrancarme una sonrisa sincera e incluso unas lágrimas de pura complicidad.

 Y por último, para ambientar un poco esta humilde reseña, os dejo con una imagen lo bastante evocadora como para sentir de nuevo parte de esas emociones vividas junto a ese crononauta llamado Jake Epping.  Quienes hayan leído la novela sabrán muy bien a qué me refiero exactamente.


sábado, 5 de octubre de 2013

RESEÑA DE "EL INVIERNO DEL MUNDO" DE KEN FOLLETT.


 "El invierno del mundo" es la segunda entrega de esa extensa saga conocida como "The Century". Follett retoma nuevamente la historia de esas cinco familias que ya supusieron el portal idóneo para adentrar al lector en esa época convulsa de la primera guerra mundial, en "La caída de los gigantes". Ahora la visión de la que se valdrá, para analizar los horrores de la segunda guerra mundial, serán las vivencias de una generación más joven de esas mismas familias.
 Cabe mencionar que desde la lectura de la primera entrega a la segunda, dejé pasar más de un año. A veces mi pila de lecturas pendientes es larga y, según mi estado de ánimo, doy preferencia a uno u otro género. Al principio pensé que supondría una dificultad el no recordar bien a todos los personajes y todas las familias con sus intrincadas historias. Pues bien, he aquí que la maestría de Follett, a la hora de desplegar nuevamente su arsenal de personajes y tramas, logra adentrarnos con sublime sencillez en el mismo epicentro de la historia que nos cuenta, sin que nos ofusquemos o sintamos mareo en momento alguno. Al instante de comenzar la novela fui recordando con asombrosa familiaridad, como si de viejos conocidos se tratara, a todos y cada uno de sus personajes. Follett logra que uno se sienta dentro de la historia, que comparta pálpitos y vivencias con los seres humanos que pueblan sus obras. Es un escritor que, en mi opinión, logra trasladar los impulsos básicos de nuestro mundo a una narración fluida y muy realista. Primer punto positivo, por tanto, que encuentro en esta gran novela.
 Otra habilidad de este escritor es la de saber enredar a uno hasta la médula en la trama que nos va desplegado. Es todo un genio a la hora de ir esparciendo sabrosos anzuelos por todas partes, dejarnos saborearlos durante un buen rato, para luego retirar el sedal y llevarnos hasta otro punto de la historia igualmente atractivo. Poco a poco arrastra al lector a través de cientos de páginas, consiguiendo que nuestra atención no se disperse en modo alguno. El interés, al menos en mi caso, en aquello que nos relata, se mantiene en todo momento al máximo. Y lo hace mediante una prosa sencilla y directa, pero al mismo tiempo correcta. No es de esa clase de escritores, también queridos por mí, que hacen uso de una narrativa profunda, y sin embargo, consigue igualmente grandes golpes de efecto sentimental. Para un tipo de obra tan extensa, considero la fórmula por él utilizada de lo más efectiva y adecuada. 
 El autor va mostrando, a base de pinceladas bien construidas, el sentir y la manera de pensar o proceder de una época muy complicada dentro de nuestra historia. Va tendiendo una compleja urdimbre de tramas que nos atrapa, pero que al mismo tiempo nos va ofreciendo las claves idóneas para comprender el periodo histórico abordado. Se vale también, en momentos clave, de personajes reales de notable importancia o de acontecimientos cruciales que tuvieron lugar dentro de ese lapso temporal. Sin dispersarse peligrosamente en cada uno de esos acontecimientos, va mostrando el progreso de esa era belicosa y sangrienta. El alzamiento del nazismo con muchas de sus claves fundamentales, los primeros compases de esa terrible guerra y la paulatina implicación de las potencias mundiales en la misma, la tensión extrema en la política y el sentir social y un sinfín de etecéteras, nos van mostrando la realidad flagrante de la época. Conoceremos a grandes rasgos cómo fue el alzamiento de Hitler, presenciaremos el incendio del Reichstag, el bombardeo de Pearl Harbor, algunos momentos de la guerra civil española, los bombardeos de Londres durante el denominado Blitz, la guerra relámpago Nazi con el uso de sus temidos Panzer, el desarrollo de la bomba atómica y, como digo, un largo etc de episodios cruciales durante la Segunda Guerra Mundial. También habrá un espacio importante para la subrepticia pero omnipresente guerra de espionajes entre las grandes potencias implicadas.
 Como la historia se desarrolla a partir de esas cinco familias, y luego va girando en torno a ellas, tendremos ocasión de abordarla desde puntos de vista muy distantes geográficamente. Puede que en el plano ideológico no difieran tanto esas visiones, pues, aunque los ojos con los que vemos la acción estén dispersos por el mundo en lugares muy diferentes, con sus distintos sistemas políticos, sus sentires y pesares son muy parecidos. Es decir, si nos olvidamos del particular enfoque ideológico de cada personaje, nos quedaremos en que, básicamente, muchos de ellos comparten algo en común: el deseo de una vida infinitamente más tranquila. Tan sólo quieren prosperar y llevar adelante a sus familias, sólo que les ha tocado vivir una época verdaderamente difícil. Una era esencialmente belicosa.
 Eso sí, me ha parecido que quizás se haya en esta segunda entrega tendido más a lo humano que a lo histórico. Por supuesto, no soy un experto en la materia ni mucho menos, tan sólo un simple aficionado, pero es cierto que he notado cómo en algunos momentos importantes pasaba de puntillas, otros simplemente no los abordaba y a algunos les daba una visión completamente oficial, sin aventurarse a profundizar un poco más allá. Por el contrario, se me hizo patente que el autor dedica más tiempo y páginas en analizar el contexto familiar de sus personajes, ahondando mucho en sus relaciones afectivas o detallando su estado emocional. No veo que esto sea ni bueno ni malo, simplemente dejo constancia de ello.
 En resumen, la novela es una oportunidad de acercarse un poco a ese tiempo convulso y conocer algunos de sus aspectos más destacados, y de una forma de lo más amena y sencilla. Por mi parte, espero ya con ansia esa tercera entrega de la saga, que en este caso abordará la guerra fría. 








domingo, 22 de septiembre de 2013

RESEÑA DE "LA LEGIÓN OLVIDADA" DE BEN KANE.


  La Legión Olvidada es el portal idóneo para adentrarse en la Roma republicana. Una Roma a la que ya le queda muy poco para convertirse en imperial. Tendremos ocasión de conocer los entresijos de su ideosincrasia a través de distintos puntos de vista. Y es que, si queremos conocer la verdad de un tiempo y una civilización, sin hacernos una idea harto sesgada de esa realidad, es mejor que prestemos atención a aquello que puedan decirnos personajes pertenecientes a otras civilizaciones contemporáneas. También ayudará bastante observar el punto de vista de otras clases no tan acomodadas como la de los patricios, escrutar esa época a través de su propia mirada.
 Un inefable etrusco con dotes visionarias y heredero de una casi olvidada sabiduría, un aguerrido galo que busca su destino para así poder cerrar las heridas del turbulento pasado, y dos gemelos romanos que tendrán que enfrentarse a los duros avatares de unas vidas marcadas por el sufrimiento y la esclavitud, nos darán las claves adecuadas para poder adentrarnos en esa época convulsa. Un período histórico donde tres poderosos romanos se disputaban el gobierno de la hegemonía más grande y poderosa del mundo conocido.
Un libro que, a mi modo de ver, conjuga sabiamente historia novelada con ciertas pinceladas de fantasía. Enmarcadas en la Roma de Julio César, Craso y Pompeyo, las vidas de estos personajes nos servirán como el palco de lujo desde el que contemplar todos los acontecimientos de trascendental importancia, acaecidos durante semejante lapso de tiempo. Habrá ocasión de presenciar enconadas luchas de gladiadores, de acompañar al epicentro mismo de batallas sangrientas a nuestros personajes, o de conocer a fondo la lujuriosa cotidianidad de un lupanar muy especial. Asímismo podremos viajar con nuestros amigos al lejano oriente y descubrir qué enemigos esperan allí a todo aquel que ose pisar tierras bárbaras de suelo yermo y calor abrasador. Para todo aquel amante de las novelas de Posteguillo, me agrada mencionar que habrá ocasión de reencontrarse con esos viejos y temidos conocidos que son los habitantes de Seleucia, presenciar el aterrador poderío de sus catafractos y acercarse a unos nuevos guerreros infinitamente más livianos, pero cuyas flechas son aún más mortiferas si cabe, que el acorazado avance de los anteriormente mencionados. “La flecha del Parto” tiene mucho que decir en esta novela, repleta no sólo de aventuras, pasión y magia, sino también de cruentas batallas libradas en tierras lejanas.
 Una novela de ágil lectura que hará las delicias de aquel que busque un poco de historia novela, pero al mismo tiempo guste deleitarse con una sutil pizca de fantasía ancestral. Cabe mencionar que, aunque se trata de la primera parte de una saga, podría considerarse que el libro tiene carácter auto-conclusivo, y por tanto no nos dejará en un final demasiado abierto, aunque, por supuesto, no es en absoluto un final cerrado.
 Para mi ha supuesto todo un placer acompañar a personajes como Tarquinius, Brennus o Romulus, durante tan singular aventura como esta, o adentrarme entre las candentes paredes de un lascivo lupanar y saber cómo es el día a día de una joven como Fabiola. Sin olvidarnos por supuesto de esos detestables antagonistas que Ben Kane nos define tan a la perfección, que logra hacer que terminemos deseando conocer sus finales, a través de la narración.

sábado, 11 de mayo de 2013

PUERTAS DE FUEGO


RESEÑA DE "PUERTAS DE FUEGO" DE STEVEN PRESSFIELD.


 Resulta verdaderamente emocionante tener la ocasión de recorrer nuevamente esos lugares mágicos, que a uno impactaron en algún momento de su vida. La magia de la literatura nos brinda, entre otras muchas cosas, la oportunidad de realizar ese viaje sin que uno tenga que moverse del asiento. Y es que, a veces, por motivos varios, resulta imposible regresar a ese lugar del mundo que uno quisiera visitar de nuevo de forma física. Pero ahí tenemos ese otro medio de locomoción, siempre fiel y a nuestro servicio.
 La historia de Grecia rebosa momentos de épica, tragedia, misticismo y magia. Un sinfín de acontecimientos cruciales para la historia de Europa  y Asia tuvieron lugar en esa pequeña parte del mundo. Fue el terreno perfecto para que infinidad de héroes llevaran a cabo sus gestas, esas hazañas bélicas que les harían inmortales, grabando con fuego y sangre su nombre sobre la piel de nuestra memoria colectiva. Cuando el país era un conjunto de polis beligerantes, enfrentadas casi siempre entre ellas en interminables guerras fratricidas, hubo algo que las unió por una causa común llamada democracia. La sombra inmensa de un enemigo que extendía su poder al otro lado del Egeo y el Helesponto, subyugando a unos siervos a quienes hostigaba fieramente para que ampliaran los confines de su imperio, hizo que muchos pueblos helenos empezaran a pensar en afilar sus armas. Pero esta vez ya no contra sus vecinos, sino contra ese otro enemigo grande y poderoso que amenazaba su libertad.
 Primero fue Atenas quien enfrentó ese inmenso océano que era la imparable maquinaria persa. Hizo que sus fuerzas, aliadas con las de Platea entre otras, chocaran sin temor contra la gigantesca muralla de un ejercito compuesto por esclavos que peleaban bajo los latigazos implacables de un emperador llamado Darío. En esa ocasión, debido a una festividad sagrada, los espartanos no pudieron entrar en combate a tiempo, pero las fuerzas persas fueron rechazas en la batalla de Maratón.
 Años después la amenaza persa volvió a pisar tierras helenas, esta vez bajo el yugo de un nuevo emperador, llamado Jerjes. Es aquí cuando comienza la historia de la batalla de las Termópilas y de los héroes que en ella perdieron su vida a favor de unas ideas. Y es esa batalla precisamente la principal materia en torno a la que gira esta novela.
 Xeones es un joven que, tras ver cómo su ciudad es arrasada por un enemigo cercano, en una más de esas eternas guerras fraticidas entre pueblos helenos, se acaba convirtiendo en un individuo casi sin identidad, sin una polis que le haga identificarse y estar integrado. Durante un tiempo sobrevivió junto a otras dos personas más como un ser furtivo, subsistiendo malamente gracias a lo que cazaban o robaban a escondidas durante las noches. Pero al final acabó encontrando un nuevo hogar en esa tierra llamada Lacedemonia. Los espartanos, esos hombres nacidos para ser guerreros a jornada completa, y cuya vida era una sucesión de pruebas, a cada cual más dura y difícil, ofrecieron a Xeones la oportunidad de encontrar su propia identidad. A partir de ese momento lucharía por convertirse en un hombre con un destino marcado por ese profético encuentro que tuviera en un bosque, con quien él cree que era el mismísimo dios Apolo. Al final ese mismo destino terminará llevándole a ese momento histórico donde 300 hoplitas espartanos lucharían a muerte, junto con otros pueblos helenos, con la única finalidad de causar bajas a los persas ante el estrecho paso del desfiladero de las Termópilas. Su propósito era dar tiempo a los demás pueblos helenos para prepararse ante el imparable paso de las inmensas tropas de Jerjes.
 La historia nos es narrada en esta novela a través de este joven. Tras haber sido capturado por las fuerzas persas, y en un estado de gravedad que le permite apenas sobrevivir unos días, relata al mismísimo Jerjes lo acontecido no sólo ya durante el transcurso de la batalla, sino mucho antes de ella. Su intención es dejar constancia del estilo de vida de un pueblo que quizás termine siendo arrasado para siempre, borrado de la faz de la tierra y de la historia por un poder inconmensurable como el persa.
 La novela rebosa épica en estado puro. Viviremos en nuestra piel la dureza de los entrenamientos a los que eran sometidos los espartanos. La rigidez y disciplina de estos hombres en el campo de batalla se ve reflejada en la obra de una forma clara. También tendremos ocasión de conocer, en esta versión novelada, ese crucial acontecimiento en detalle, y la personalidad de personajes tan importantes y conocidos como el rey Leonidas o el guerrero Dienekes, cuyas célebres frases pasarían a la posterioridad para verse reflejadas tanto en novelas como libros de historia o películas.
 Una obra francamente emotiva. Aunque uno pueda sentir cierto rechazo con numerosos aspectos de la vida de estos antiguos hombres y su filosofía estricta, dura, cruel y en algunos casos quizás injusta, tampoco se puede negar el hecho de que estos pocos hombres eran personas que luchaban por y para ser libres, y contra millones de esclavos que nacían para ser tan sólo siervos. A pesar de que el propio Leonidas recibió, por parte de Jerjes, más de una oferta para convertirse en caudillo de su imperio, rechazó sin titubeos todas esas oportunidades, pues Esparta no había sido creada para ser la punta de lanza de un imperio, sino un pueblo libre y con identidad propia.
 Como apunte interesante, mencionar que el espartano Dienekes, quien no figura en las películas " El león de Esparta" o "300"  ni en el cómic en que está basada, si tiene un peso importante en esta novela. De hecho, fue uno de los soldados más importantes de la batalla y quien dijo la famosa frase, a modo casi de broma, de que si los persas cubrirían el cielo con sus flechas, así, ellos pelearían a la sombra.
 A continuación dejo un extracto de la novela donde se refleja con pocas palabras, pero con tremanda claridad, tal y como los espartanos acostumbraban, cuál era el pensamiento de estos hombres.

 “ En la actualidad hay dos monumentos conmemorativos en las Termópilas. En el moderno, llamado el monumento a Leonidas, en honor al rey espartano que allí cayó, está grabada su respuesta a la petición de Jerjes de que los espartanos depusieran las armas. La respuesta constó de tres palabras: <<Ven a buscarlas>>.

 El segundo monumento, el antiguo, es una sencilla piedra sin adornos con unas palabras del poeta Simónides grabadas en ella. Sus versos constituyeron quizás el más famoso de los epitafios guerreros:


 Ve a decirles a los espartanos,
 extranjero que pasas por aquí,
que, obedientes a sus leyes,
Aquí yacemos. "




miércoles, 6 de marzo de 2013

RESEÑA DE "LOS ASESINOS DEL EMPERADOR" DE SANTIAGO POSTEGUILLO.



Conspiración, guerras civiles, cataclismos trágicos, intrigas de poder, conquistas épicas, asedios, luchas de gladiadores y un sinfín de experiencias más te esperan al otro lado de la tapa de esta voluminosa primera entrega, de lo que será una nueva saga a cargo del siempre genial Santiago Posteguillo.
 La novela arranca ya en medio de una conjura pergeñada por el propio senado para terminar de una vez por todas con lo que se está convirtiendo en una amenaza para el imperio. No se trata ahora ya sólo de mantener las fronteras bien defendidas ante los distintos pueblos bárbaros que acechan al otro lado. Ahora el peligro palpita más vivo que nunca en el propio seno de la ciudad eterna. Cuando lo que se enquista dentro de un imperio es su propio corazón, la solución menos dramática es sencillamente extirpar ese mismo mal de manera tajante, para restablecer el orden bajo el mando de un nuevo emperador alejado de corrupciones y locuras.
 La parte inicial de la novela nos sitúa ya en el momento mismo en que está a punto de ejecutarse esa peligrosa operación secreta para derribar a un emperador corrompido por sus locuras y excentricidades. Luego Posteguillo nos deja durante varios cientos de páginas con la intriga de saber cómo terminará esa operación casi suicida. Repentinamente retrocedemos atrás unas décadas para situarnos varios emperadores antes que Domiciano. Tendremos así la ocasión de profundizar en esa Roma imperial que está dejando atrás una dinastía tan importante como la de los Julio-Claudios, para adentrarnos en otra no menos importante como la de los Flavios. Sin embargo, habrá una ardua y escabrosa transición entre ambas familias imperiales, donde la nota predominante será la guerra civil y las intrigas palaciegas, el desorden y la falta de liderazgo firme, en una Roma que amenaza con desmoronarse. Tendremos ocasión de conocer de primera mano a los emperadores más denostados, odiosos y egocéntricos que ha parido la historia de tan longeva hegemonía. Pero al mismo tiempo asistiremos a momentos decisivos, donde podremos apreciar ese ingenio militar nunca huérfano del genio de los estrategas ni la creatividad y el arrojo de los ingenieros más avezados.
 Por supuesto, no todo serán emperadores débiles, corruptos o deplorables. También habrá espacio para la sensatez y el aplomo de líderes que conducirán su imperio con mano firme pero sabia, por un camino enfocado en afianzar las fronteras o incluso llevarlas un poco más allá.

 Se nos brinda incluso la oportunidad de descender a las cloacas de la Roma imperial, donde podremos presenciar ese submundo tan desconocido y olvidado adonde va a parar todo el desecho de una sociedad donde no faltan los excesos, incluso los de la sangre. Ese mismo fluido vital es derramado en la arena de ese anfiteatro por todos ahora conocido con el nombre de "Coliseo", para deleite de una plebe que está hambrienta de dantescos espectáculos con los que poder olvidar durante un buen rato su vida miserable y apocada.
 Vespasiano, Tito o Domiciano son tan sólo algunos de los personajes históricos que podremos conocer a través de la visión de este gran novelista. Asistiremos a la caída de Jerusalem y su saqueo bajo el mando firme de un Tito obstinado hasta las últimas consecuencias. Viviremos los horrores que puede sembrar un monte como el Vesubio cuando está furioso y vomita su ira en forma de mares de ceniza y lava sobre la mítica ciudad de Pompeya. Observaremos los progresos de esa magna obra que en su momento fue el anfiteatro Flavio y por supuesto viviremos la angustia y la tensión con la que los gladiadores luchaban en la arena por su propia vida. Y, cómo no, claro, conoceremos a Marco Ulpio Trajano, ese hispano fiel a su imperio, que estará destinado a convertirse en el primer emperador de la historia de Roma no nacido en la propia capital del imperio.
 Al otro lado del Danubio acechan los Dacios a las órdenes de un temerario Decébalo, mientras que los rudos germanos ansían cruzar las fronteras del Rin en su siempre lluviosa tierra. Ambos representan el constante peligro que ejerce presión sobre las fronteras de un imperio que no puede permitirse el desgaste continuo de esas guerras civiles que le hacen balancearse en la cuerda floja.
 Especialmente emotivo he encontrado el último capítulo del libro, cuando cierto personaje tiene una audiencia privada con el nuevo emperador.
 Una novela que cuenta con todos los ingredientes para hacer las delicias de los amantes de la literatura histórica. Personalmente he quedado más que satisfecho con esta joya de más de mil páginas. Lo mejor de todo es que es sólo el principio de esta nueva saga y todavía queda mucho por llegar. Cuando una novela tan extensa como la que nos traemos entre manos, te hace desear más y más, eso quiere decir que estamos sin duda ante uno de los mejores literatos de nuestros tiempos. Yo al menos así lo veo.
Como curiosidad me gustaría añadir que hay un hecho, algo que al principio parece meramente anecdótico, sobre la vida y las costumbres cotidianas del emperador Domiciano, que en realidad puede tener más importancia de lo que parece. Uno se dice durante la lectura que quizás el autor quiera incidir en ello por alguna razón y lo cierto es que no está equivocado. En las notas históricas que figuran en la parte de los apéndices se nos aclara todo esto y yo no pude reprimir una sonrisa casi de complicidad al ver al fin confirmadas mis sospechas.

martes, 29 de enero de 2013

                      RESEÑA DE MARATÓN, DE ANDREA FREDIANI.


Maratón es uno de esos importantísimos acontecimientos del pasado, cuya historia se ha visto fuertemente entremezclada con un montón de aspectos legendarios. La historia nos ha llegado, por tanto, aderezada en buena medida con mitos que la han ido engrandeciendo aún más si cabe. Todos conocemos la hazaña de Filípides, ese infatigable hemerodromo que, según la leyenda, corrió 42 kilómetros tras la famosa batalla de Maratón, con el fin de llegar a Atenas para comunicar la victoria griega sobre los persas, antes de que los traidores a la Polis abrieran sus puertas al enemigo. También cuenta la leyenda que, tras alcanzar su meta y dejar su mensaje, cayó muerto a causa de las heridas sufridas en la batalla. Pero por lo visto, la proeza que sí llevo a cabo el hombre, fue la de salvar la distancia que había hasta Esparta (unos 240 Kilómetros), y en tan sólo dos días, para pedir ayuda en vista del desembarco de los persas.
 Por su puesto, no es mi intención analizar dónde termina la historia y comienza la leyenda. Tan sólo me propongo dejar aquí constancia de las gratas impresiones que me ha dejado el presente libro.


Siempre que nos acerquemos a la historia de las antiguas civilizaciones, esas que protagonizaron una era cuajada de leyendas, podremos comprobar cómo el mito se ve íntimamente ligado a la realidad. En este contexto resulta muy difícil discernir dónde termina lo primero y dónde empieza lo segundo. Sin embargo, al mismo tiempo nos encontraremos un terreno fértil para hacer que germine la semilla de avezados novelistas. 
 Maratón es sin duda uno de esos campos fructíferos, donde plantar la simiente de una apasionante historia novelada. No en vano, la propia Grecia clásica es uno de los periodos más íntimamente ligados a ese halo legendario.
 El autor de la presente novela sabe aprovechar estas circunstancias aquí expuestas. Incluso a la hora de elegir a sus personajes principales, decide exprimir al máximo la variedad que le brinda lo legendario. El encargado de llevar el mensaje crucial hasta Atenas no es solamente uno en este caso, sino tres.  Tres aspirantes a héroe que lucharán entre ellos y consigo mismos, para alcanzar una meta que va mucho más allá del simple cumplimiento de la misión encomendada. Bajo la distinta percepción que tienen cada uno de esos atletas, el autor nos adentra en una serie de disyuntivas y planteamientos existenciales. Contemplaremos a través de la mirada de esos y otros personajes, las ventajas e inconvenientes que puedan plantear los diferentes sistemas políticos y además podremos sentir en nuestra piel el orgullo que inflama el espíritu altamente competitivo de unos atletas. Por tanto, esta no es solo una carrera de fondo cuya finalidad se limite a dar un mensaje de victoria con el que salvar al pueblo ateniense, sino que significa un camino hacia las profundidades de la mente de esos atletas.
 Bajo esta premisa, el autor nos lleva de la mano a un periodo de la antigüedad donde dará comienzo la primera guerra médica.

 La historia comienza unos diez años después de que haya tenido lugar la famosa batalla. Por ese entonces los griegos están a punto de medir nuevamente sus fuerzas contra el terrible y más nutrido ejército persa, en la que será la batalla de las Termópilas. Esquilo, un dramaturgo griego que ha vivido en sus propias carnes la primera confrontación contra los persas, ocurrida en Maratón, recibe la visita de una misteriosa mujer. A partir de ahí ambos rememorarán la historia de esos tres competidores, que lucharon en el mismo bando, defendiendo una misma causa, pero al mismo tiempo rivalizando entre ellos.por conseguir una meta anhelada. Filípides, Eucles y Tersipo deberán exprimir al máximo sus posibilidades para alcanzar el premio que les hará encumbrarse sobre el resto. La gloria absoluta solo puede ser para uno de ellos y por eso habrán de demostrar quien es el mejor, ya no solamente sobre un estadio, sino en el campo de batalla.
 Desde el comienzo de la novela el autor nos aclara el hecho de que, aunque la versión más extendida sobre la proeza posterior a la batalla, lleva el nombre de Filípides, también hay otras fuentes que citan los nombres de Eucles y Tersipo. Cautivado por esta circunstancia, Andréa propone su propia versión novelada, donde otorga el mérito casi de una forma equitativa, para así proponernos una nueva visión de los hechos. Todo ello derivará en una apasionante historia donde veremos cómo se van alternando los momentos épicos con la retrospectiva visión de un Eucles profundamente condicionado por sus complejos. Se ve como un mediocre que nunca logrará arrebatar ningún triunfo a sus dos amigos. Aunque ha sido entrenado para ser bueno en todo, nunca ha llegado a ser el mejor en nada y eso es algo que está poco a poco minando su moral. Ha de conseguir destacar por fin por encima de sus compañeros y en el campo de batalla de Maratón, y en la posterior proeza que habrá de cumplir tras esta, ve por fin su oportunidad.

 Aunque el argumento va siendo desgranado mediante una visión que aborda constantes cambios, que oscilan cronológicamente entre hechos pasados y presentes, he tenido la sensación de que todo está tan bien construido que en momento alguno resulta fácil perderse en el hilo de la historia. Lejos de ello, me ha parecido bastante acertado cómo el autor va tensando y aflojando con atino toda la trama, haciendo que tengamos momentos de descanso y momentos de tensión. Durante los primeros tendremos la ocasión de ver ese mundo apasionante de la Grecia clásica a través de la mirada de unos ciudadanos altamente competitivos, tanto en el aspecto deportivo como en el militar y el político. Así mismo, durante los largos espacios dedicados a analizar la batalla, podremos contemplar todos los detalles de un momento bélico tan importante y decisivo. Aquí nos encontraremos a strategas de la época tan importantes como Temistocles o Milcíades, o el firme polemarco Calímaco. Pero también habrá personajes, como es el caso de Esquilo, que nos plantearán su propia visión, mucho menos apasionada esta por el aspecto militar, y más cercana por el contrario al mundo espiritual implícito en la poesía.

 Una novela muy recomendable sin duda, aunque cabe añadir que la traducción no me ha resultado lo suficientemente cuidada que debiera. En más de una ocasión me he tropezado con alguna palabra que no debería estar ahí, o incluso alguna que quizás faltara. Bueno, algo sin demasiada importancia y que no resta valor a la novela.

lunes, 14 de enero de 2013

RESEÑA DE NORTHUMBRIA, EL ÚLTIMO REINO, DE BERNARD CORNWELL.


Tejen las hilanderas a los pies de Yggdrasil, el árbol de la vida,  el destino de los hombres. Mientras en el salón del Valhalla los espíritus de los guerreros beben, comen y cantan, a la espera del fin de los tiempos, allá en Midgard sus compadres sufren los avatares de ese continuo trajín, que jamás interrumpen las hilanderas. El joven Uhtred ha nacido bajo el creciente fervor del cristianismo, en una Inglaterra que vive a la sombra de las premisas de esa temerosa doctrina. Su propio linaje aún sigue vagamente ligado, en ciertos aspectos, a las casi olvidadas tradiciones paganas. En la misma bandera de su familia todavía puede observarse un vetusto recuerdo de ese pasado. Pero ahora el rumbo que tejen las hilanderas lleva por derroteros más piadosos a la estirpe de ese muchacho, quien por el momento ve subyugadas sus ansias de volar por el peso de la fe que intentan inculcar en él. Hasta que un día los "dragones" llegaron desde el otro lado del mar, partiendo las olas entre lluvias de espuma con sus pechos de madera. Sobre sus lomos llegaban hombres barbados cuyo corazón venía inflamado por la sed de conquistas y sangre. Los remos batían las aguas con vigoroso ritmo, mientras los hombres del norte alzaban sus coros de guerra. Traían consigo las voces de unos Dioses que habían sido apartados por el Credo de la nueva religión. A partir de entonces Uhtred conocerá tiempos más turbulentos, donde la brutalidad y los excesos alternarán su protagonismo con la honestidad, el cariño y el humor más desenfadado. Los vikingos habían llegado a su tierra, y venían con hambre de riquezas y vidas cristianas. Sin embargo Uhtred ya no tenía miedo. El martillo de Thor golpeó con furia sobre su patria, pero de esa lluvia de fragmentos pétreos y terrones de tierra surgieron promesas de emocionantes batallas. La vida del muchacho ya no estará desde entonces condenada al tedio de las largas clases de caligrafía a las que le condenaba el padre Beocca, su mentor particular. No habrá de despellejarse más las rodillas en plegarias fútiles, elevadas a un Dios en el que no cree. Una nueva forma de vida acaba de dar comienzo para el joven hijo de un ealdorman.

 En pleno siglo IX los rudos daneses surcan el mar  en busca de tesoros, tierras y gloriosas victorias. Bajo el mandato de Ivar "Saco de huesos" y sus hermanos Ubbar y Halfdan, extienden su terror por los territorios de las islas británicas. Con ellos va también Ragnar, ese fornido danés de rubios cabellos y luengas barbas, cuyo buen humor es sólo comparable a la brutalidad de su espada durante la batalla o los encarnizados saqueos. El destino de Uhtred estará profundamente ligado al de este hombre a partir de ese momento. Son tiempos difíciles para Inglaterra y el joven vivirá en medio de esa tempestad de pugnas, sacudido por realidades muy crudas, a las que hará frente con una sed insaciable de lucha.
 Esta es una novela que rebosa verdades por los cuatro costados. Y en ocasiones, esa misma realidad es tan cruenta, que uno llega a sentirse un tanto angustiado ante la brutalidad inherente a la raza humana. Pero la historia es así, y así es justo contarla. Nadie escapa a la corrupción, nadie alcanza virtudes piadosas dignas de alabar, pues todos en algún momento u otro comenten atrocidades en este mundo beligerante. Pero también hay espacio en él para la honestidad y el amor. No todo es cercenar cabezas o atravesar estómagos con el filo de una espada bien forjada. Y al final, en cierta medida, vemos cómo estos sentimientos acaban por imponerse, aunque sin llegar a eclipsar esa sed insaciable de sangre que inflama el orgullo de nuestro protagonista.

 El libro parece bastante bien documentado, e incluso al final encontramos unas notas que hacen referencia a lo que hay de verdad histórica y lo que hay de ficción. También ahí se nos aclara el hecho de que, la denominación de "vikingo", hace más bien referencia a un estilo de vida que a un pueblo. Un estilo de vida basado en el saqueo relámpago de hombres surgidos del mar, casi como fantasmas ocultos en la niebla.
 Cabe resaltar lo bien construidos que están los personajes ficticios. Nos son mostrados con características muy humanas, con todo lo que ello conlleva y de este modo es fácil que nos veamos arrastrados por sus sentimientos. Algunos de mis favoritos son el propio Ragnar el Temerario o ese herrero que servía al padre de Uhtred, aunque este último apenas aperece en unas cuantas páginas. Aunque lo cierto es que lo hace de manera muy significativa, y representa a mi juicio la nostalgia de unas culturas paganas que se han visto en buena medida aplastadas bajo el ferbor del cristianismo.
 En definitiva, una muy buena novela donde encontraremos acción, emociones a flor de piel e historia entremezclada con una ficción muy sabiamente encajada. Una lectura a mi juicio muy recomendable. Y lo mejor de todo es que la saga no ha hecho más comenzar.

martes, 18 de diciembre de 2012

RESEÑA DE "1936Z LA GUERRA CIVIL ZOMBI" DE JAVIER COSNAVA.



 Javier Cosnava nos adentra mediante esta obra en un universo con profundidad, rico en matices tanto literarios como reflexivos. Aborda un periodo tremendamente dramático y cercano en tiempo y en espacio para nosotros. Los ecos de tan enconados rencores todavía reverberan en el presente con demasiada fuerza, danzando de manera perpetua, como una sombra pérfida, sobre nuestros pensamientos. Es quizás ese uno de los motivos por el cual uno se siente predispuesto a empatizar con esta obra. Pero no cualquiera sabe, por mucho que nos sintamos cercanos a ciertos temas, narrar esos hechos de una forma lo bastante efectiva como para despertar nuestro interés. Mi opinión es que Cosnava lo logra con creces en esta novela.
 Mediante un estilo elegante y jugoso nos lleva de la mano hasta esos tiempos pretéritos donde las luchas fratricidas eran el pan nuestro de cada día. Haciendo uso de un lenguaje en ocasiones poético, en otras preñado de reflexiones muy cercanas a todos y cada uno de nosotros, logra que sintamos cómo la sangre de sus personajes nos salpica en la cara, o cómo los tormentos de los mismos azotan nuestro espíritu como si los hiciéramos propios por el espacio de unas horas.
 La novela aúna fantasía, terror e historia de una manera sublime. No es tarea fácil conjugar esos tres factores en una sola creación, pero Cosnava lo ha logrado de una forma en mi opinión casi perfecta. Las páginas del libro destilan magia pero también terror y acontecimientos profundamente luctuosos.  Es como un viento que va oscilando, azotando nuestro rostro mediante ráfagas de distinta intensidad. Ahora sentiremos el miedo de alguno de los personajes, más tarde la nostalgia que embarga el espíritu de otro distinto, y un capítulo después los horrores de alguna sangrienta batalla. Pero también hay espacio como digo para el mundo de la fantasía, que en este caso no es sino una hermosa metáfora que engloba toda la magia que pueda anidar en el alma del ser humano. Y cuando digo toda la magia, me refiero tanto a la buena como a la mala.

 Los zombis de Cosnava son de los más clásicos. Son muertos vivientes del vudú haitiano y como tales llegan cargados de historias antiguas, creencias lejanas y magias de diversa índole. Ellos encarnarán el dantesco marco de enfrentados sentimientos que tiñó de sangre los campos de nuestra tierra, en un pasado no muy lejano todavía. Sus dientes serán como las balas de los fusiles, arrancando a dentelladas la vida y las creencias de un prójimo que ahora se ha convertido en enemigo irreconocible. Las irreconciliables Españas verán sus tierras divididas, infestadas por facciones de zombis que no son sino los burdos peones en una macabra partida dominada por oscuras majestades, allá desde la cómoda postura de quien mueve los hilos a su antojo.
 Pero no todo es lo que parece y quizás haya sorpresas, sobre todo con respecto a dos entidades que serán las encargadas de dirigir ambos contingentes en esta pugna de poder e ideologías.
 También nos encontraremos personajes que nos son familiares dentro de la historia. Incluso tendremos ocasión de conocer aspectos de los mismos que quizás nos sean totalmente nuevos. ¿Cómo es posible que aquel niño de mente fantasiosa que jugaba a rescatar princesas, luego llegara a ser quien llegó a ser?¿Cómo puede ser que hoy seas el muchacho enclenque del que todos se ríen y mañana la mención de tu solo nombre haga palidecer de miedo a aquellos que viven bajo el yugo de tu poder?
 La prosa utilizada en esta obra por Javier Cosnava es como digo rica en matices y elegante en forma. Como el propio autor ha dicho en alguna ocasión, la narración de la novela es un tanto densa. Pero por mi parte no veo que ello sea algo negativo ni reste agilidad a la historia. Eso sí, esta es una obra que te engancha, pero que al mismo tiempo requiere de un alto grado de atención en algunos de sus pasajes, pues a veces la trama es intrincada y tiene múltiples vertientes.
 Resulta agradable ver cómo el autor nos da una lección de historia bastante bien documentada. Como digo, tendremos la ocasión de reconocer a varios personajes bastantes significativos dentro del periodo de tiempo en el que transcurre la novela. Queda reflejada en sus páginas, con bastante claridad, toda esa pugna interna de poderes en ambos bandos y como en uno de ellos esto se sabe zanjar a tiempo antes de que llegue a enquistarse, ensalzando a un sólo y único líder indiscutible. También Cosnava nos sabe explicar perfectamente cómo en una de las vertientes de esas dos Españas, las huestes no son más que facciones de milicias indisciplinadas, mientras que en la contraria hay un ejército de engranajes bien engrasados.
 No faltarán los momentos épicos, ni el espacio para la emoción y las lágrimas. Pero lo más importante, es que al final hay un pequeño resquicio por donde la magia, la honestidad y el poder de la amistad logran colarse para dar un golpe efectivo, sacudiendo toda esa miseria de muertes sin sentido y luchas fratricidas.
 El libro deja constancia de todos los horrores de tan triste periodo de nuestra historia, pasando por varios episodios bastante significativos como son la férrea defensa de El Alcázar de Toledo,  la masacre de Badajoz por parte del ejército nacional o el intento de revolución del 34, donde los mineros asturianos jugaron un papel importante.
 Debo añadir que, por supuesto, el trato que da el autor a algunos personajes históricos en múltiples ocasiones permite licencias, ya que estamos hablando de una novela que conjuga historia con fantasía. Sin embargo no es difícil en absoluto discernir en la mayoría de los casos dónde termina la realidad histórica y dónde empieza la fantasía. Pero esa fantasía no dejar de ser una extensión más del propio personaje histórico, una maraña de tentáculos alegóricos, surgidos directamente desde las profundidades de esa mentalidad, que cada uno de esos personajes dejó grabada en los ecos del tiempo.
 Una de las cosas que más me han gustado de la obra es la capacidad, ya antes mencionada, que tiene el autor para trasladar todas las emociones de ciertos personajes al lector, logrando que este, como en mi caso, llegue a sentirse azotado por los sentimientos que bullen en ellos.
 En definitiva una novela para leer con mucha atención y detenimiento. Una obra hermosamente narrada, donde el desprecio por la corrupción humana queda perfectamente impregnado en una prosa elegante, pero llena en ocasiones de matices melancólicos. 

sábado, 17 de noviembre de 2012


RESEÑA DE "EL LOBO DE LAS ESTEPAS" DE CONN IGGULDEN.



Temujin es un joven de la estirpe de los lobos; audaces nómadas que cabalgan por las estepas en busca de sustento y lugares propicios donde asentar sus gers. En el seno de su propia tribu goza de los privilegios y el respeto que le corresponden al hijo del jefe, quien gobierna sobre todas las familias con mano firme e ideas claras. El joven de las estepas vive su existencia con intensidad, buscando siempre nuevas aventuras, alimentando de vivencias excitantes cada momento de su vida. Junto a sus hermanos se siente libre y lleno de energía y cuando la primavera trae hasta sus tierras un hálito de calor, no duda en aprovecharlo para correr, soñar y disfrutar del milagro de la vida, siempre en compañía de los suyos. Pero algo está a punto de cambiar. La amenaza de los tártaros, quienes acechan siempre en las fronteras, está presente en cada momento. Sus incursiones son un peligro constante para las familias de los lobos y otras tribus y para los nómadas solitarios que carecen de estirpe. La traición supone un agrio ingrediente más, dentro de la fatalidad que está a punto de cernirse sobre la vida de Temujin. El joven pronto habrá de enfrentarse a las vicisitudes de una nueva realidad, una que sacudirá los cimientos de su antigua dicha. Tendrá que apretar los dientes con rabia y aprender a vivir como un forajido, para llegar a forjar nuevamente un nombre respetable.
 Al final su camino estará marcado por esa profética gota de sangre que brillaba en la palma de su mano al nacer. Será un hombre destinado a sembrar de muerte los campos de las estepas, arrasando a todo aquel que se oponga a sus aspiraciones. Pero al mismo tiempo construirá una unión sin precedentes entre las tribus de sus tierras.
 Esta es la historia de un hombre legendario, aunque lo cierto es que estamos hablando de un personaje histórico bastante conocido. La novela está bien documentada, aunque luego, según palabras del propio autor, se hayan cambiado algunos nombres y algunos otros aspectos sin mayor relevancia. Todo siempre con la sana intención de facilitarnos un poquito más la lectura.
 Nos encontramos ante una novela de ágil lectura, sumamente entretenida y adictiva. Los detalles que el autor nos va proporcionando a lo largo de la historia hacen que uno llegue a sentir la brisa fría azotándole el rostro, el vértigo de las alturas y la tensión de las batallas y los momentos de traición. Los personajes están excelentemente construidos, todos ellos con una personalidad muy definida, tanto, que incluso algunas veces nos anticipamos a sus pensamientos y actitudes.
 Una novela histórica sembrada de tensiones, momentos emotivos y acción bélica de ágil comprensión. Una obra con la que he disfrutado mientras me adentraba en esa época oscura del continente asiático. Y lo mejor de todo es que esto sólo supone el principio de una saga. Gengis Khan apenas acaba de comenzar su cabalgata sangrienta a través de las estepas.



martes, 9 de octubre de 2012


LA SAGA DE AFRICANUS DE SANTIAGO POSTEQUILLO.




Si hace poco subía aquí una reseña donde analizo mis impresiones sobre la novela “El Espíritu Del Lince” de Javier Pellicer, hoy me aventuro a hacer unas reflexiones sobre una grandiosa saga de otro autor español. Dicha obra trata sobre el mismo conflicto bélico que sirve como marco para aquella. Debo empezar confesando mi absoluta fascinación por tan magna obra. A veces puede parecer que me deshago en elogios con facilidad, pero no es así. Cuando una obra no me convence, simplemente prefiero no pronunciarme mucho sobre ella.
La saga de Africanus es una obra que da gusto paladear con detenimiento, aprovechando al máximo cada sorbo de esa prosa deliciosa. Su larga extensión nos permite ir conociendo en detalle a todos los personajes, hasta el punto de vernos capaces de sentir en nuestra piel sus inquietudes y pesares. Durante su lectura, he lamentado varias veces no poder continuar devorando otro capítulo más, ya bien fuera porque el sueño me vencía, - tarde o temprano todos tenemos que dormir -, o porque las obligaciones me apartaban momentaneamente de la lectura. Pero cada vez que regresaba a ella, encontraba nuevos alicientes para continuar conociendo más rincones, dentro de ese mundo de antiguas civilizaciones que Santiago ha rescatado para nosotros. La saga va alternando con acierto momentos de conspiración, luchas de poder en el Senado y batallas con un sabor épico de lo más emocionante. Los personajes están construidos desde la humanidad más visceral. Son seres que respiran el mismo hálito que alimenta nuestras almas y, por tanto, llegan en momentos determinados a pecar de los mismos fallos que cualquier otro ser humano. Esto los hace más cercanos, a pesar de que estamos hablando de hombres que han alcanzado la categoría de lo legendario. He llegado a sentir cómo la pena que corroía las entrañas de alguno de ellos azotaba mi propio corazón. Esto dice mucho en favor de Posteguillo y su manera de hacernos llegar todo lo que bulle dentro de sus personajes. Otro punto muy favorable es la forma paulatina de profundizar en la mente de esos históricos hombres. A pesar de que la obra contiene un amplio elenco de personajes, el autor se las apaña muy bien para hacer que no olvidemos quién es cada cual, cómo piensa, y cómo será más probable que actúe frente a los retos que le son planteados.
También se nos muestra otra faceta de las guerras. Tan extenuante como el campo de batalla puede llegar a ser una lid entre hombres de saber. La lucha de la razón o la sinrazón es un mundo donde cada envestida ha de ser minuciosamente preparada, cuidada al detalle para que aquel que la esgrima no caiga en las trampas aviesas de su oponente.
Por supuesto también hay espacio para el amor en la saga. Aunque cabe resaltar la forma dramática en la que el autor nos va dibujando unas relaciones, que en ocasiones se ven irremisiblemente deterioradas por las vicisitudes de un mundo sumido en guerras y luchas de poder.
Un rincón especial he reservado durante casi toda la lectura a las figuras de Anibal Barca y su fiel Maharbal. Debo confesar que al principio no me terminaban de caer bien. Veía al primero como un simple instrumento de la guerra, un hombre sediento de conquistas y venganzas, y al segundo como su hombre de confianza sin criterio propio. Pero poco a poco vamos descubriendo qué hay tras toda esa fachada que recubre el espíritu de ambos personajes. Anibal no es tan inhumano y frío ni Marhabal tan falto de personalidad. Al final me he sorprendido a mi mismo cambiando de bando sin ruborizarme. Y es que en un principio, aunque no comulgo ni remotamente con la manera de pensar romana, creí ver un poco más justa la causa de Publio Cornelio Escipión y sus formas de defender su postura ante sus rivales, tanto políticos como militares, tanto del otro lado de las fronteras romanas, como del propio seno de la misma patria. Pero más tarde conocí una faceta del Anibal de Santiago, tan melancólica, de carácter tan reflexivo, que poco a poco fui dejándome fascinar por esa personalidad tan llena de aristas. En sus entrañas anidan por igual la grandeza del conquistador, la perseverancia del que sueña con alcanzar sus metas, el ímpetu de aquel que busca venganza y la melancolía del que está condenado a vivir en el campo de batalla.
Cabe destacar la relación entre esos dos enemigos que son el cartaginés y el romano. Apenas tienen tiempo de estar frente a frente, de verse cara a cara en contadas ocasiones durante toda la historia. Pero claro, a pesar de ello parecen conocerse demasiado bien, debido a la larga guerra que los ha enfrentado como estrategas de bandos opuestos. Incluso el uno puede reconocer parte de él en el otro y esto hace que se respeten a pesar de ser enemigos enconados en el campo de batalla. Hasta cuando sus respectivos mundos les dan la espalda a ambos, vemos un nexo de unión entre los dos generales.
También es destacable la forma de ir dibujando progresivamente el ocaso de esos personajes. Hemos tenido tiempo durante toda la lectura de conocerlos en profundidad, y eso hace que luego sintamos cierta melancolía al ver cómo con el transcurrir del tiempo estos van cambiando. Tras todas esas gestas inimaginables llevadas a cabo por ambos, resulta difícil digerir que en realidad son seres terrenales que también acusan el paso del tiempo. Seres expuestos a traiciones, desilusión y fracasos y no solo a las mieles de la glorias.

Pero esta humilde reseña no podría considerarse completa sin hablar de Plauto. En la saga hay personajes para todos los gustos, me atrevería a decir. Para todos los gustos y para todos los estados de ánimo. Ya hemos hecho un sucinto repaso por los más afamados, pero aún nos quedan muchos más y, entre ellos, uno que también me ha cautivado mucho durante la lectura es el dramaturgo Plauto. Él es el artista, en ocasiones atormentado, en ocasiones soñador y en tantas otras frustrado. Es un hombre que, aunque más bien un antihéroe, ha tenido que conocer las vicisitudes de la guerra con todas sus consecuencias. Ha sobrevivido a mil y un encontronazos con las asperezas de una vida dura y difícil, apretando los dientes y caminando siempre hacia delante, sin rendirse ni consentir que le arrebataran sus sueños. No es difícil llegar a sentirse identificado con un personaje de estas características, pues todos hemos tenido que lidiar en algún momento de nuestras vidas con todas esas dificultades. Puede que Plauto no conozca la grandeza del conquistador que colecciona momentos de gloria arrancados de un campo de batalla, pero sí sabe lo que es luchar con rabia y determinación por aquello que cree. Como digo, es factible ponerse en su pellejo en numerosas ocasiones, y sentir como nuestros los latidos de su corazón. Plauto, un personaje a ratos mundano a ratos soñador, un tipo que se deja querer por lo cercano de sus inquietudes. Por otro lado, como hombre de letras que me considero, o que más bien sueño ser, puede que quizás esto me haya acercado todavía más a la figura de semejante personaje. El consuelo en las frías noches de Plauto era trasladar sus inquietudes a una obra que las plasmará para el resto de los tiempos.

 No podemos olvidar tampoco a los Emilio Paulo, esa familia tan cercana y afín a los Escipiones. Puede que el personaje más importante de esa familia sea la misma Emilia, esposa de Publio hijo, por ser la persona que representa en este caso el pilar firme, aunque siempre distante en el campo de batalla, en el que durante mucho tiempo se sustentó la fe del mismo general. Ella es la penitente que sufre las consecuencias en silencio, observando cómo el mundo y sus locuras danzan de forma macabra en torno a sus seres más queridos. Por otro lado, los cimientos que afianzan el coraje de Anibal tienen nombre también de mujer, en este caso Himilce. Ella supone la eterna promesa que nunca podrá cumplirse, la inocencia prisionera de ese delirio que es la guerra.
En definitiva ésta es una obra con una carga emocional importante, capaz incluso de arrancarte alguna lágrima en algún momento de la lectura. Las batallas se narran con minuciosidad y sin que decaiga el ritmo en momento alguno. Son pasajes épicos de una intensidad asombrosa, donde podemos llegar a sentir incluso el miedo, la sed de gloria o el nerviosismo de esos soldados que tiemblan bajo el frío aguijonazo de la guerra. Es como adentrarse verdaderamente en otro tiempo.
Me gustaría terminar esta reseña mencionando un hecho importante para mí. Todo buen libro, en este casos englobo a los tres que componen la saga, deja con el tiempo algún tipo de poso en las personas. En mi caso, y creanme si digo que no exagero, la obra de Posteguillo me ha ayudado en diversos aspectos. La sabiduría de sus personajes, desplegada tanto en el campo de batalla como en los duros enfrentamientos ante a un senado implacable, así como las reflexiones de toda índole que se desarrollan en las tres novelas, han obrado un cambio importante en mi manera de ver la vida. Un cambio sin duda alguna totalmente positivo.



domingo, 7 de octubre de 2012

 RESEÑA DE "EL ESPÍRITU DEL LINCE" DE JAVIER PELLICER.




A principios de este año terminaba yo de leer esa magnífica saga de Santiago Posteguillo, sobre la vida del cónsul romano Publio Cornelio Escipión. Durante la lectura de la extensa obra, me dejé impregnar por toda la magia de esos personajes históricos a los que el escritor español dotó de vida nuevamente, a una distancia de casi 2.200 años de que los reales murieran. En no demasiadas ocasiones he podido emocionarme tanto con la lectura de una obra literaria. Sus personajes son tan humanos y su historia es contada a lo largo de una saga tan extensa, que al final no pude evitar sentir como mías muchas de sus emociones. Poco después conocí la existencia de otra obra que por lo visto se desarrollaba en el mismo marco histórico, pero profundizando allí donde Posteguillo había pasado quizás un poco de puntillas. Se trata de la novela “El Espíritu Del Lince”, de Javier Pellicer Moscardó. Desde el principio intuí que sería una forma magnífica de conocer más detalles sobre ese periodo de la historia, que tanto me había atrapado ya. Una manera de cerrar un poco más ese círculo en torno a las guerras púnicas y las dos antiguas potencias mundiales que antaño hicieran temblar los cimientos de una tierra en constante ebullición.
Si bien Posteguillo desarrolla su maravillosa saga centrando su vista en las dos grandes potencias del Mediterráneo, Javier nos sitúa su historia en esa península ibérica que quedó atrapada en medio de la larga contienda. Allí es donde estallaron numerosos conflictos entre Roma y Cartago, ya que esta última decidió que sería el terreno apropiado, ya no solo para encontrar recursos con los que poder pagar una deuda casi insalvable con Roma, sino también para comenzar un proyecto expansionista que llevaría a los Bárquidas a una de las gestas más increíbles de la historia. Pero Javier, como digo, nos cuenta las vicisitudes de esta contienda desde la visión de esos íberos, que tuvieron que sufrir la tormenta que dos colosos desataron sobre sus tierras.

Javier Pellicer nos adentra de forma hábil en un mundo pretérito donde nuestra propia tierra, lo que hoy consideramos como un país, todavía estaba conformada por una serie de pueblos casi independientes, donde el concepto de unidad aún estaba muy lejano. La sencillez de la narración, no exenta sin embargo de hermosas metáforas y otros acertados recursos literarios, nos va dibujando poco a poco pinceladas de una historia, que desde el principio promete estar salpicada de momentos agridulces. Ese remanso de paz, que casi desde el mismo principio de la obra, nos hace sospechar el inevitable y posterior desencadenamiento de alguna tormenta, es un comienzo idóneo para conocer bastante a fondo a los personajes principales. Después de una inicial profecía, el narrador de la historia, que no es otro que el personaje principal, comienza a relatarnos su vida de manera retrospectiva. Primero hará que sintamos el gozo que conlleva para cualquier joven el despertarse en un mundo lleno de posibilidades, emociones por descubrir y metas que alcanzar. Irá haciendo germinar en nuestro interior la semilla de la empatía, permitiéndonos reconocer en nuestras propias almas las mismas pulsaciones humanas que recorren las entrañas del protagonista. De esta forma iremos llegando poco a poco hasta un punto donde las olas emocionales que mecen el interior de ese personaje, fluyan casi al mismo ritmo que las nuestras. Entonces comenzará a desatar, primero poco a poco, y luego ya de forma más severa, todos esos insufribles tormentos que azotarán la existencia de Icórbeles. A menudo me he sorprendido a mi mismo pensando que era injusto lo que le iba aconteciendo a ese muchacho, que se estaba convirtiendo en hombre de una manera tan estricta y dura. 

Por otra parte, cada peldaño que ascendemos dentro de la obra, nos demuestra de manera inequívoca el buen trabajo llevado a cabo por el autor, en cuanto a documentación histórica se refiere. Todo encaja perfectamente dentro de ese marco histórico donde se desarrolla la trama. Es cierto, como él mismo nos aclara al final de la novela, que ciertas cosas están sujetas por su puesto a la libertad de su imaginación, pero me ha sorprendido gratamente la manera excepcional de hacer que todo encajara sin rechinar en momento alguno. Debo decir que tan solo soy un simple aficionado a la historia y ni mucho menos un experto, pero como ejemplo, podría destacar el hecho de que he tenido la sensación, durante la lectura de El Espíritu del Lince, de que estaba ante el mismo marco histórico que pude ver pefectamente planteado en la obra de Posteguillo. La tarea de un escritor de novela histórica, es justamente llenar esas lagunas históricas que han quedado huérfanas a lo largo de los tiempos, sin que el conjunto de su visión particular parezca demasiado sacado de contexto. Javier lo logra en esta obra de forma impecable. Una de las cosas que más me han cautivado de la novela, es la manera sencilla de hacer que sintamos simpatía por algunos personajes, admiración por otros y pena en muchos casos. Pero en El Espíritu Del Lince también hay cabida para los momentos épicos, el ensalzamiento de la honestidad, los duros avatares de esas decisiones tremendamente difíciles que tanto nos atañen a los seres humanos y las consecuencias de conceptos tan ferros como el honor, la valentía, el egoismo y, por encima de todo ello, los impulsos del mismo corazón. Tampoco la tragedia está ausente en sus páginas. Y por último, al final de la obra nos encontramos un mensaje que corona todo ello, haciéndonos recapacitar sobre las consecuencias que pueden tener en nuestras vidas, el conglomerado de todos esos conceptos antes mencionados. Con su primera novela, Javier Pellicer afianza nuestra fe en que todavía podemos conocer la historia a través de amenos relatos que, aunque salpicados de buenas dosis de imaginación, no nos alejarán de lo verdadero. En resumen, una novela entretenida, instructiva y llena de emoción.